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La Invasión de los insectos transgénicos

Serán parte fundamental de los programas de MIP del futuro


Los organismos transgénicos contienen genes que han sido introducidos en su genoma usando técnicas en biotecnología. Esta tecnología ha sido utilizada para transformar varias especies de insectos-plaga e insectos-beneficos, por lo fácil que son de manipular y porque poseen un número reducido de cromosomas.

Durante los pasados 40 años algunos insectos-plaga han sido esterilizados mediante el uso de irradiación o químicos en programas de control genético. Esta práctica de manejo de plagas se conoce como el Método de Liberación de Insectos Estériles (MLIE) o la Técnica de Insectos Estériles (TIE).

Los insectos machos son criados y esterilizados usualmente por irradiación y liberados para el control de plagas incluyendo la mosca de la fruta, mosquitos, palomillas y el gusano barrenador Cochlyomia hominivorax, entre otros.

Mosca_del_olivo

Esta técnica de control genético representa una alternativa al control químico de algunas plagas en términos de seguridad, especificidad y limitación de efectos negativos en el ambiente. Sin embargo, el método tiene limitaciones, que son superadas por los métodos biotecnológicos de ADN.

Por ejemplo, durante el proceso de esterilización el cuerpo del insecto es irradiado completamente dañando todos los tejidos mientras que la producción de insectos estériles mediante el uso de ADN eliminaría los efectos negativos de la irradiación.

Además, los métodos de ADN mediante el uso de marcadores moleculares únicos insertados en los insectos estériles permiten discriminar entre machos estériles liberados y machos salvajes capturados.

Otros beneficios significativos de la técnica pueden ser el control del sexo de los insectos, la introducción de genes letales o cargas genéticas en poblaciones de insectos-plaga, o la producción de vectores de enfermedades de humanos y animales que sean incapaces de transmitir enfermedades. Entre estas enfermedades figuran la malaria, dengue, fiebre amarilla y la enfermedad del sueño.

Las técnicas de ADN pueden mejorar genéticamente a los insectos-benéficos, insectos-plaga, las abejas, o agentes de control biológico, haciéndolos más eficientes y resistentes.

Una vez clonado un gen útil, puede ser insertado en varias especies en muy corto tiempo. Se ha especulado mucho sobre el papel de estas técnicas de ADN en el control de insectos vectores de enfermedades en humanos y animales, o plagas de cultivos agrícolas.

Riesgos y beneficios

Algunos consideran la tecnología transgénica una herramienta vital para el control de plagas que no pueden ser controladas por métodos tradicionales.

Otros consideran que no se ha prestado la atención necesaria a los riesgos, especialmente a las nuevas características que serán introducidas en las especies a medida que se desarrollen más organismos transgénicos.

Los estimados de riesgos pueden ser diferentes para un insecto-plaga en comparación con uno benéfico y pueden depender de la expectativa de que el insecto sobreviva en el medio ambiente o sea incapaz de reproducirse y perezca.

Por ejemplo, un insecto transgénico de menor riesgo puede ser el gusano de seda que no puede sobrevivir por sí mismo.

Más riesgo ambiental representan las abejas, que son semidomesticadas y pueden escapar del manejo humano y sobrevivir.

Limitaciones de la tecnología transgénica 

Por ejemplo, las características determinadas por genes individuales son más apropiadas para la manipulación de insectos mediante esta técnica mientras que métodos para manipular y estabilizar rasgos que son determinados por mecanismos genéticos complejos no son aptos para su uso en insectos.

Un cargamento de moscas del olivo (Bactrocera oleae), solo machos, podría liberarse como parte de un experimento. 

Su característica peculiar sería una modificación genética que matará, antes de que sean adultas, a todas las hijas que tengan esos individuos con las hembras silvestres. De este modo, la siguiente generación tendrá menos “hembras” con las que aparearse; y así sucesivamente, hasta que la población de las moscas del olivo desaparezca. ¿Por qué? Porque esta especie, constituye la plaga más perjudicial para la economía del olivar. Sus hembras van dejando una larva en cada fruto, para que se alimente de la pulpa antes de caer al suelo y llegar allí a la edad adulta.

La caída media en la producción se calcula en un 15%. Ahora se combaten con trampas y pesticidas, pero estos resultan cada vez menos eficaces porque los insectos se vuelven resistentes a ellos.

Sustitutos de los pesticidas 

Una de las alternativas es crear insectos transgénicos que “suiciden” a la población. Numerosos grupos de investigación exploran esta posibilidad, pero la primera empresa que se ha propuesto comercializarlos es la compañía británica Oxitec. Para ello, tiene que comprobar cómo reaccionan sus animales fuera del laboratorio, y por eso ha solicitado permiso a las autoridades europeas. Hadyn Parry, director ejecutivo de la empresa, explicó que se liberarían en seis lotes y “cubiertos con redes, para que no escapen”. Durante ocho semanas introducirían en la red nuevas tandas de moscas dos veces por semana, ya que esta especie solo vive unos días. Al principio, unos 10 machos por hembra normal, cantidad que se irá ajustando sucesivamente. “En cautiverio hemos eliminado todos los ejemplares en 3 o 4 meses”, aseguró Parry, “y en este ensayo pretendemos demostrar que nuestros machos se aparean con las hembras silvestres y que se reduce la población”. El director considera que su tecnología sería una opción más para el agricultor. “Podría soltarlas antes del pico habitual de insectos en otoño y, si aparecen más tarde, eliminarlas con insecticidas”.

Qué pasa si comes una larva transgénica 

Una de las primeras reacciones a esta tecnología ha sido un informe conjunto de las asociaciones GeneWatch (organización británica antitransgénicos) y Amigos de la Tierra. Blanca Ruibal, de esta última, centra las principales objeciones en que los hijos transgénicos sí sobreviven, y que las larvas hembra morirán dentro de las aceitunas. Las dañarán, “y podrían entrar en la cadena alimentaria”. Eso plantea un problema legal, “porque la presencia de larvas transgénicas en alimentos no está autorizada en la Unión Europea”, pero también comercial, ya que los agricultores tendrían más dificultades para vender o exportar frutos o aceite que hubieran estado en contacto con estos organismos.

En cuanto a la eventualidad de ingerir alguna de esas larvas, Oxitec señala que las proteínas expresadas por los transgenes no coinciden con sustancias tóxicas. “Yo las comería sin ningún problema”, aseguró Ernst Wimmer, biotecnólogo de la Universidad de Gotinga, en Alemania, que investiga un sistema de modificación genética para plagas agrícolas muy similar al de Oxitec. Deja claro su apoyo a esta tecnología y también una cierta relación con la empresa británica, “que me paga $3,000.00 euros al año por la licencia de un procedimiento patentado por mí para marcar insectos”. Sin embargo, considera que esta empresa podría estar precipitándose, “porque al ser una empresa privada, con capital de riesgo, tienen la gran presión de demostrar resultados y rendimientos”. El problema que identifica con esta tecnología es la capacidad de los machos para tener descendencia. Aunque lleven un mecanismo para matar a sus hijas, “puede haber insectos silvestres en que esta tecnología no funcione, y que empiecen a reproducirse. Cómo los otros mueren, estos se reproducirían aún más, y se desarrollarían insectos resistentes a esta tecnología, que no podríamos controlar con esta tecnología”. Su alternativa: “Combinar dos mecanismos asesinos. Oxitec ha conseguido un gran avance con su sistema para producir solo machos. Yo los esterilizaría, además, con radiación, como se suele hacer con la mosca de la fruta”.

Cepas de moscas comerciales

Otra de las cautelas que apunta Ruibal es que las cepas de las moscas comerciales provengan de otros países. En ese caso, podrían, por ejemplo, tener más resistencia a ciertos pesticidas y se podrían establecer. La solicitud de Oxitec señaló que partieron de moscas griegas y las han cruzado con cepas mediterráneas a lo largo de 45 generaciones. Este procedimiento, según Wimmer: “Es normal para que la hembra acepte al macho de laboratorio”.

En el experimento propuesto por Oxitec para luchar contra la mosca del olivo, solo se liberarán machos con dos inserciones genéticas de otras especies: una para que puedan ser detectados con un aparato para ver luz fluorescente y otra para que sus hijas nunca alcancen la edad adulta. El objetivo final es ir reduciendo el número de hembras hasta que toda la población muera al no poder reproducirse.

Polilla de crucíferas (Plutella xylostella

Palomilla Dorso de Diamante, (Plutella xylostella)

Plaga de diversas verduras. En 2012, el Gobierno británico negó a Oxitec un experimento a campo libre de crucíferas porque las cepas de las palomillas que tenía no eran diferentes y no se garantizaba que no pudiera escapar alguna.