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Variables críticas de la agricultura protegida

Las innovaciones de la industria de plásticos agrícolas y de la electrónica aplicada a sistemas de riego y al control climático, han dado un fuerte impulso a la agricultura protegida. En México se vienen haciendo fuertes inversiones tanto públicas como privadas para la instalación y operación de varios tipos de agricultura protegida, sean invernaderos, macrotúneles y malla antiinsectos o casa sombra, entre otros.

Principales factores de éxito

Mercado

Antes de involucrarse en un proyecto de esta importancia, habrá que tener bien analizado el mercado, es decir, ¿quién es el consumidor?, ¿qué quiere?, ¿cómo lo quiere?, ¿cuánto quiere?, ¿cuándo y dónde lo quiere? y ¿cuánto está dispuesto a pagar?.

Como herramienta básica para percibir las oportunidades de negocio de un proyecto productivo específico, se recomienda la realización de un análisis de mercado objetivo, iniciando con fuentes secundarias a fin de ubicar confiablemente el origen y el tamaño de la demanda y quienes la satisfacen.

Una segunda etapa consiste en corroborar los datos del mercado, consultando las fuentes primarias, como son los centros de acopio y distribución, las centrales de abasto, los importadores y las cadenas de supermercados.

Ubicación

El complemento inseparable del análisis de mercado es la selección del sitio y el clima que más favorezca la rentabilidad de la empresa, con base en el aprovechamiento máximo de las ventajas comparativas respecto a la competencia global.

Los parámetros del clima más considerados por su impacto en los costos de producción son la temperatura del aire y la radiación solar (aptitud climática); ambos influyen en los costos de combustible y electricidad para enfriar, ventilar y calentar el área de producción.

También están estrechamente relacionados con el manejo de la humedad relativa y su asociación con la presencia de plagas y enfermedades en el interior de los invernaderos.
Un recurso obvio es la disponibilidad de agua, y ocasionalmente se olvida que debe ser de calidad y en cantidades adecuadas a cada proyecto. Por ejemplo, si el pH y la salinidad están fuera del rango utilizable, encarecen su uso debido al costo que conlleva el corregir las deficiencias.

El recurso suelo, como sustrato en la agricultura protegida también impacta, toda vez que puede generar inversiones cuantiosas para acondicionarlo o más aún, si se llega a sustituir por sustratos prefabricados o artificiales para mejorar los rendimientos a largo plazo.

Tecnología

La tecnología deberá ser la apropiada para obtener los volúmenes de producción esperados, con la calidad previamente establecida y con los costos que permitan un buen nivel de rentabilidad y de ingresos. Cabe aclarar que el nivel de tecnología, por sí solo, no define el nivel de rentabilidad, calidad e inocuidad de los invernaderos, sino el conocimiento y la capacidad de operación.

Para la agricultura protegida la disponibilidad de infraestructura influye significativamente al reducir la necesidad de inversiones extras, sobre todo cuando se trata de competir con productores de países desarrollados que ya cuentan con calidad en esos servicios. La disponibilidad de energía eléctrica, buenos caminos y mano de obra adiestrada, mejoran el desempeño de las empresas.

Finalmente, cada proyecto por si mismo o integrado con otros, deberá tener el tamaño necesario para abastecer con oportunidad y suficiencia la demanda, buscando economías de escala en la adquisición de insumos y servicios para estar en posibilidad de competir exitosamente (cuadro 1).

Características tecnológicas por nivel de inversión

Características tecnológicas por nivel de inversión.

Análisis de costos de producción y rentabilidad de la agricultura protegida en México

Con todo lo anterior en mente, FIRA se dio a la tarea de revisar la situación de la agricultura protegida en México, con el fin de identificar oportunidades de negocio y ofrecer los apoyos y servicios adecuados para impulsar la competitividad y sostenibilidad de este agronegocio.

Se realizó una evaluación de 20 empresas en fechas y regiones de México.

Análisis cualitativo

En general, la mayor parte de los agricultores entrevistados deciden ubicar sus invernaderos en función a su disponibilidad de tierras y fuentes de agua, aun cuando carecían del resto de infraestuctura como caminos, electrificación o mano de obra y no consideraron la aptitud agroclimática.

Los tipos de inversionistas identificados fueron:

  • Baja capacidad empresarial. Productores hortícolas a baja escala en campo y que están migrando a la producción en invernadero.
  • Capacidad empresarial media. Inversionistas sin experiencia en la agricultura, pero que aprovechan subsidios.
  • Alta capacidad empresarial. Inversionistas con negocios en otras actividades, con recursos económicos y poca experiencia en la agricultura.

De los proyectos visitados, la mayoría han recibido subsidios y apoyos gubernamentales (Alianza, Fomagro o Firco, entre otros).

Asimismo, los agricultores con alta tecnología que se visitaron no tienen antecedentes como productores o comercializadores de hortalizas, y sus empresas no están en la mejor ubicación agroclimática de la región, además emplean estructuras y sistemas productivos similares a sus competidores en Estados Unidos y Canadá.

Variables críticas de la agricultura protegida

Las empresas visitadas que usan tecnología media están ubicadas en sitios que requieren calefacción y ventilación forzada, pero sus equipos resultan insuficientes para los extremos climas que enfrentan, y como resultado, sus rendimientos y calidad de frutos son bajos, lo que se ve reflejado en los precios que obtuvieron.

Adicionalmente, por sus volúmenes relativamente bajo tienen problemas para exportar, y sólo lo  pueden hacer a través de intermediarios, mediante una fuerte comisión por la consolidación de embarques y la correduría. De hecho, regularmente venden a acopiadores mayoristas que usan esta fuente de producto para completar sus exportaciones eventuales.

Las empresas pequeñas con baja tecnología no pueden alcanzar economías de escala ni una producción sostenida y por consiguiente se dificulta la asociación entre ellas por la gran variación que presentan y los múltiplos que se requieren para alcanzar escala.

En el mejor de los casos representan un ingreso extra cuando la mano de obra es totalmente familiar o cuando ocurren coyunturas favorables en algún ciclo productivo.

Durante la última visita, los tres invernaderos con baja tecnología no entraron en producción para ese ciclo, lo cual se atribuyó a la falta de capital de trabajo y de asesoría técnica.

Costos de producción de tomate en invernadero con alta tecnología

Costos de producción de tomate en invernadero con alta tecnología.

Costos de producción de tomate en invernadero con tecnología media

Costos de producción de tomate en invernadero con tecnología media.

Costos de producción de tomate en invernadero con tecnología baja

Costos de producción de tomate en invernadero con tecnología baja.

En la muestra de la primera fase sólo dos empresas tuvieron números buenos. Un análisis de los costos de producción en operaciones con los 3 niveles de tecnología se pueden apreciar en los cuadros 2, 3 y 4. Asimismo, un análisis sobre el rendimiento de los activos de las empresas visitadas se puede apreciar en la gráfica 1.

Rendimiento sobre los activos de las empresas, fase 1

Rendimiento sobre los activos de las empresas, fase 1.

Esquemas de financiamiento

Teniendo en cuenta la tendencia alcista en el costo de las estructuras, de los equipos y de los energéticos para operar invernaderos que requieran grandes modificaciones al clima exterior, y sacando provecho de los resultados de nuestro estudio de campo sobre el comportamiento de la muestra revisada, se definen dos escalas que tienen buenos resultados y ventajas en el entorno mexicano.

Escala A

Invernaderos o mallas antiinsectos con tecnología media en sitios con aptitud climática para producir la mayor parte del año a bajo costo, sin necesidad de ventilación ni calefacción forzada.

El nivel de inversión del orden de 38 a 40 dólares por metro cuadrado (m2) para invernaderos, y 12 dólares por m2 para mallas; rendimientos en el rango de 20 a 30 kilogramos por m2 (en ambos casos) y un porcentaje con calidad de exportación de 80% o más. Tratándose de chiles bell es factible esperar rendimientos del orden de 10 y 15 kilogramos por metro cuadrado.

El tamaño recomendable es de módulos de 2 hectáreas por empresa, en asociaciones de tres o más de éstas, con el fin de tener áreas de selección, empaque y comercialización comunes, además de compartir los gastos por concepto de asesoría técnica, contabilidad y jurídico.

Particularmente, un contenedor o caja refrigerada estándar de 20 pies (6.1 metros de largo x 2.44 metros ancho x 2.6 metros de alto) lleva regularmente 14.8 toneladas de tomates, distribuidas en 120 palets con 24 cajas de 5.15 kilogramos cada una; por lo tanto, para sostener un embarque cada tercer día, se requieren al menos 6 hectáreas con rendimientos de 300 toneladas y 80% exportables por ciclo de 290 días.

De esta manera se necesitan 3 días para completar un contenedor, lo que es aceptable, pues los tomates cosechados en los primeros 2 días no maduran demasiado al permanecer en cámara fría, y así el lote resulta casi homogéneo.

Una situación diferente ocurre cuando los acopiadores e intermediarios consolidan embarques provenientes de diferentes productores, y los frutos tienen diferente calidad y estado de maduración. Por consiguiente, sus embarques son subvaluados o en el peor de los casos, son cargados con costos de reempaque y otras mermas, además de las comisiones del acopiador y del agente.

Variables críticas de la agricultura protegida

Escala B

Invernaderos o mallas antiinsectos con tecnología baja en sitios con aptitud climática para producir la mayor parte del año a bajo costo, sin necesidad de enfriar ni calefacción.

El nivel de inversión del orden de 27 dólares por m2 para invernaderos, y 10 dólares por m2 para mallas; rendimientos cercanos a 20 kilogramos/m2 en ambos casos, y un porcentaje con calidad de exportación de 60% o más.

El tamaño recomendable serían módulos de 1 a 1.5 hectáreas por empresa familiar, en asociaciones de ocho o más de estas empresas, con el fin de tener áreas de selección, empaque y comercialización comunes, además de compartir los gastos por concepto de asesoría técnica, fletes, contabilidad y jurídico.

La escala propuesta considera al menos 12 hectáreas en ocho empresas asociadas que les permita la exportación sostenida de un producto, o bien, les da bastante flexibilidad para ofertar diversos productos de invernadero, sobre todo al mercado nacional, como pueden ser: tomates de varios tipos, chiles, pepino, calabacitas, ejotes, fresas y zarzamoras, entre otros.

Los proyectos con mejores resultados sociales y económicos han sido aquellos en los que, a la iniciativa de los productores, se suma la participación de varias empresas como por ejemplo programas de apoyo federal y estatal, intermediarios financieros, banca de desarrollo y proveedores de insumos y servicios (cuadro 5).

Análisis de brecha de la agricultura protegida con alta tecnología, fase 1

Análisis de brecha de la agricultura protegida con alta tecnología, fase 1.

Ejemplo de un esquema de financiamiento para agricultura protegida

Actualmente, en los valles centrales de Oaxaca, se reportan 27 hectáreas de invernaderos operadas por 200 productores, organizados en 35 Sociedades de Producción Rural (SPR) que también forman parte de la empresa integradora Hortícola Bin Daan, SA de CV.

En San Pablo Guilá, municipio de Santiago Matatlán, se localizan cuatro sociedades de producción rural, y juntas suman 6.5 hectáreas cubiertas. Todas han recibido apoyos del gobierno federal para los invernaderos y son usuarios de las obras de infraestructura hidráulica, de electrificación y caminos que se han realizado en ese lugar.

El mercado objetivo son los mercados locales y regionales en el sureste y la península de Yucatán en donde la población prefiere los tomates tipo saladette.

Conclusiones

México ya alcanzó una masa crítica para el suministro constante y confiable de varias frutas y hortalizas, de ahí que la consolidación económica de la agricultura protegida dependerá de invertir en integración empresarial para desarrollar los propios canales de marketing y comercialización, además de diversificar la mezcla de productos ofertados (tomates, morrones, chiles picantes, lechugas, pepinos, calabacitas, hierbas culinarias, berros, ejotes, fresas, zarzamoras, frambuesas, papayas) o bien, entrar en alianzas con firmas de Estados Unidos y Canadá.

Para asegurar los mejores resultados en el uso de la agricultura protegida, es necesario realizar un análisis casuístico de cada proyecto. La rentabilidad y competitividad depende en gran medida de la selección óptima de su ubicación, que debe facilitar el incremento de los rendimientos, bajar los costos unitarios, mejorar la calidad y permitir extender el ciclo productivo.

Los apoyos gubernamentales y el crédito son determinantes para la rentabilidad de las empresas así como el acompañamiento técnico y los apoyos en infraestructura productiva, además de caminos, electrificación y obras hidráulicas.

Una buena base para el éxito de los proyectos de inversión en agricultura protegida, es que los participantes tengan experiencia directa en la producción y comercialización del cultivo de interés.


Mario Alberto Lamas Nolasco
Subdirector de análisis económico y redes de negocios del programa Fideicomisos Instituidos con la Agricultura (FIRA) email: [email protected]