
martes, 6 de enero de 2026


De acuerdo con Hypatia Indira García López, encargada del Departamento de Estadísticas y Estudios Económicos de la Asociación de Agricultores del Río Sinaloa Poniente (AARSP), el municipio registra actualmente una disminución global de aproximadamente el 40 por ciento en el hectareaje de hortalizas en comparación con el ciclo anterior. Esta tendencia a la baja refleja el estado de alerta que vive el campo sinaloense frente a un entorno económico sumamente adverso.
La estadística oficial, basada rigurosamente en los informes de los diversos módulos de riego, arroja cifras preocupantes para los cultivos más emblemáticos y de mayor demanda en la región. El tomate, considerado históricamente como el motor de la economía local, presenta una caída estrepitosa del 55 por ciento en su superficie de siembra. García López detalló que, mientras el año anterior se sembraron 9 mil 500 hectáreas a esta misma fecha, en el presente ciclo apenas se contabilizan 5 mil 950 hectáreas. Por su parte, el tomatillo también sufrió un golpe severo, pasando de 2 mil 500 hectáreas en el ciclo pasado a solo mil 500 en la actualidad.
Dijo que esta drástica reducción no es exclusiva del tomate, sino que ha generado un efecto dominó en prácticamente todos los cultivos del valle. El chile disminuyó un 30 por ciento, pasando de 2 mil a mil 500 hectáreas; el ejote registró una caída del 35 por ciento, con solo 680 hectáreas frente a las mil del año pasado, mientras que la cebolla se redujo de 250 a 180 hectáreas y el pepino presentó un descenso del 25 por ciento. Estos números evidencian que el productor ha preferido dejar tierras sin sembrar o modificar sus esquemas de trabajo antes que arriesgarse a una nueva pérdida financiera.
La AARSP calificó la postura actual de los agricultores como sumamente “cautelosa”. Esta actitud defensiva deriva directamente de las “malas experiencias” de la temporada 2024, un ciclo donde los precios se mantuvieron en niveles críticos y sumamente variantes, lo que incluso impidió la generación de informes oficiales de comercialización consistentes. A este escenario de precios bajos se le suma ahora la amenaza de los aranceles y la volatilidad en la política comercial con los Estados Unidos, factores que generan un clima de desconfianza que frena la inversión en el campo. Para la especialista, el campo sinaloense enfrenta hoy un “reto muy grande” debido a la conjunción de factores negativos que parecen alinearse contra la rentabilidad: la falta de apoyos gubernamentales oficiales, los crecientes costos de producción y una comercialización que sigue siendo desfavorable y poco transparente.
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