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El acuerdo de suspensión del tomate y el TLCAN

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El acuerdo de suspensión del tomate no está relacionado con el TLCAN, de hecho no estaba incluido en las negociaciones, pero el acuerdo alcanzado entre México y Estados Unidos el pasado 27 de agosto deja ver cómo los intereses comerciales influyen en las negociaciones y cómo siempre hay ganadores y perdedores.

México y Estados Unidos están negociando por cuarta ocasión un nuevo acuerdo de suspensión de precios mínimos por cinco años adicionales para los tomates.

El acuerdo sigue en vigor en tanto no se establezca uno nuevo. Al haber terminado en marzo el acuerdo actual se debe realizar una revisión quinquenal llamada “Sunset Review”, y si no hay un acuerdo al terminar este proceso sería el Departamento de Comercio quien tendría que tomar una determinación al respecto.

Actualmente existen cuatro categorías de producto y métodos de producción, con los siguientes precios de referencia (en dólares por libra) para invierno (del 23 de octubre al 30 de junio):

  1. Campo abierto: $0.31
  2. Invernadero: $0.41
  3. Especialidades a granel: $0.45
  4. Especialidades empacadas: $0.59

El precio de referencia actual para todos los tomates de invierno es de $.217/libra.

México ha ofrecido 2 alternativas para llegar a una solución en las negociaciones con los tomateros de Florida: una renegociación justa sobre un precio mínimo de venta, o solicitar a la Organización Mundial de Comercio un juicio sobre el asunto.

Las demandas de los productores de tomates de Florida indican que México ha vendido por años tomates en los Estados Unidos a precios artificialmente bajos y no pueden competir con los menores costos de mano de obra, los apoyos financieros y gubernamentales, y el clima de México.

En Florida se produce en campo abierto, se cosecha en verde, y se madura con etileno. La alta humedad no permite el uso de invernaderos y provoca graves problemas con plagas y enfermedades. Los tomates mexicanos, por otro lado, son producidos bajo invernadero hasta su maduración. Como resultado, se ha disminuido la superficie de tomate en Florida a la mitad desde su máximo nivel en 1989.

Por otro lado, entre 1993, el año anterior a la entrada en vigor del TLCAN, y el 2018, las exportaciones agrícolas de los Estados Unidos a Canadá y México se han disparado en más de 400%, al pasar de $8,900 millones a $38,500 millones de dólares. México y Canadá son ahora los principales mercados para los productos básicos estadounidenses como el maíz y la soya, las manzanas de Washington y el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, entre otros.

Las exportaciones de tomate fresco de México a EUA para la temporada 2018-19 se proyectan en 1.7 millones de toneladas métricas, por un valor aproximado en $1,600 millones de dólares.

Estas cifras han generado un fuerte apoyo entre los agricultores norteamericanos para que el acuerdo comercial continúe y han representado una división con los intereses particulares de los productores de Florida.

La propuesta original de Estados Unidos en las conversaciones del Acuerdo Comercial incluía varias cláusulas, entre ellas el “sunset review” o de temporalidad, que protegería la entrada al mercado americano durante su temporada de cosecha, lo que habría cambiado las reglas sobre todas las hortalizas y alimentos perecederos provenientes de México, como los pepinos, los pimientos y los tomates, entre muchos otros. Funcionarios mexicanos han criticado esta y otras propuestas como “arbitrarias” y “en contra de los intereses del libre comercio”, según Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuario.

“Hay mucho poder político en manos de un pequeño grupo que tiene mucho que ganar”, dijo Joseph Glauber, investigador del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias y ex economista jefe del Departamento de Agricultura. “Desafortunadamente, la disposición especial que se establece para un grupo de interés realmente puede ser contraproducente para otros”.

“A nosotros nos conviene continuar con el TLCAN”, señaló Chad Hart, economista especializado en granos por la Universidad Estatal de Iowa.

“Se trata de ordenar al mercado”, dijo Mike Stuart, presidente de la Asociación de Frutas y Verduras de Florida. “Tal como están las cosas, estamos atrapados por prácticas comerciales desleales”.

La realidad indica que a nuestros vecinos del norte les conviene seguir vendiéndonos maíz amarillo, soya, productos lácteos y manzanas, entre otros, en lugar se proteger a su industria tomatera que se ha vuelto poco competitiva y no representa los mayores intereses de la industria agroalimentaria de Estados Unidos. HC

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