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Buscan prevenir el Virus Rugoso del Tomate

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Los esfuerzos se centran en estrictas prácticas de sanidad

El virus del fruto rugoso café del tomate (ToBRFV) se observó por primera vez en 2014 en plantas de tomate en Israel con síntomas virales. Los síntomas eran similares a aquellos causados por tobamovirus, incluyendo al Tobacco mosaic virus o virus del mosaico del tabaco (TMV) y al Tomato mosaic virus o virus del mosaico del tomate (ToMV), pero las variedades que presentaron los síntomas contenían el gen Tm-22, el cual provee resistencia a ambos virus. Síntomas similares ocurrieron en variedades de tomate Tm-22, bajo invernadero, en Jordania en 2015.

El ToBRFV se identificó, posteriormente, en cultivos de jitomate en Alemania y el sur de Italia en 2018. Al parecer la enfermedad fue erradicada en Alemania, pero el virus se detectó nuevamente en Italia a principios de 2019. El virus se identificó también en invernaderos de tomate en California (EUA) en 2018. Todas las plantas del invernadero que fueron infectadas se destruyeron, y la enfermedad se considera erradicada en California.

“En México se detectó el primer caso en Yurécuaro, Michoacán, en 2018, por semilla contaminada por el virus. Actualmente está presente en 20 estados y afecta principalmente a los cultivos de jitomate, chile y berenjena en campo abierto e invernaderos. Es un virus de transmisión mecánica o por semilla”, comentaron Juan Alberto Olivas Bejarano, coordinador estatal de la campaña Manejo Fitosanitario del Virus Rugoso del Tomate del Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Sinaloa (CESAVESIN), y Raymundo Saúl García Estrada, investigador titular, encargado del área de fitopatología del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). “Los esfuerzos para erradicar el virus en México se encuentran en marcha”, señalaron.

Síntomas

Las plantas afectadas por el virus generalmente presentan un mosaico ligero a severo en las hojas, con una ocasional apariencia estrecha de la misma. En los frutos se pueden observar síntomas marcados de rugosidad con coloración marrón, así como manchas amarillas. También se puede presentar necrosis en el cáliz, los peciolos y pedicelos.

La ocurrencia y severidad de los síntomas varían de acuerdo a la edad de la planta al momento de la infección. Los síntomas más severos se presentan en plantas infectadas en edades más tempranas. La variedad del tomate y sus condiciones de cultivo (temperatura y luz) también afectan la expresión de los síntomas, al igual que la carga frutal y el estado nutricional. Los síntomas se desarrollan dentro de los 12 a los 18 días de la infección, y la enfermedad puede resultar en pérdidas de rendimiento entre 30 al 70%.

Primer Seminario contra el ToBRFV en Sinaloa

El Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Sinaloa (CESAVESIN) organizó el primer Seminario del Virus Rugoso del Tomate, celebrado el pasado 21 de junio, en Culiacán, Sinaloa.

En el estado de Sinaloa se cultivan alrededor de 38,500 hectáreas de cultivos susceptibles al ataque del virus rugoso. A principios del 2019 se contó con reportes de la presencia del virus en al menos 180 hectáreas de tomate, en 75 ha de chile y 5 ha de berenjena, arrojando un porcentaje de daño de aproximadamente un 35% por predio.

En el seminario se divulgaron aspectos como la descripción y generalidades del ToBRFV, y sus antece- dentes. Se expuso cómo hacer la toma y envíos de muestras sospechosas a los laboratorios aprobados por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA). Además, se propusieron métodos para un manejo general con el propósito de prevenir la propagación del virus.

Dr. José Antonio Garzón Tiznado, de la Universidad Autónoma de Sinaloa,

El Dr. José Antonio Garzón Tiznado, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, ofreció una serie de medidas y estrategias para un manejo general de los Tobamovirus, con el objetivo de prevenir su propagación. “El virus soporta temperaturas de 90 grados centígrados, tiene una gran capacidad de propagación y puede permanecer en materia seca hasta por dos años. Se transmite mediante el uso de semilla contaminada y de forma mecánica. No tiene vectores, lo que dificulta su manejo. En un solo tricoma hay miles de millones de partículas del virus, y con solo tocarlo con la mano o alguna herramienta, se transporta una cantidad inmensa del virus. Además, el ToBRFV está en todas las partes de la planta en gran cantidad, desde la raíz, hasta las hojas y fruto”, señaló.

Asimismo, el ToBRFV puede propagarse mediante abejorros contaminados. Los abejorros que recolectan polen de plantas de tomate infectadas con el ToBRFV transmiten el virus cuando visitan las flores de plantas de tomate sanas. Los abejorros son importantes polinizadores de tomate en sistemas de cultivo protegidos, y también en plantaciones a campo abierto.

Se debe eliminar la materia orgánica contaminada, para evitar que se seque, se pulverice y se vaya a esparcir en una contaminación cruzada. Es un virus que puede quedar en el agua o en el suelo. Un agricultor cuando encuentre una planta que comience a manifestar estos síntomas, lo mejor que puede hacer es eliminarla y lo más tempranamente posible para contener este problema.

Estrategias de Control

Los esfuerzos para controlar el ToBRFV se centran actualmente en el uso de estrictas prácticas de sanidad. Mecánicamente se transmite a través de las manos de los trabajadores, ropa, herramientas, y estructura de invernadero, así como maquinaria de trabajo, y sistemas de riego o drenes.

Para este virus no existe en la actualidad híbridos o variedades resistentes. Las empresas semilleras deben estar seguras de comercializar semilla libre del virus y las instancias gubernamentales, por su lado, deben asegurarse de permitir la importación de semilla sana también.

“Para el manejo de plántulas es esencial que se dejen de usar charolas de 338 cavidades y regresar a la de 200, esto con el propósito de retrasar el roce entre planta y planta, y poder detectar oportunamente alguna plántula sospechosa”, explicó Garzón Tiznado. A pesar de esta medida, el especialista aconsejó que, de encontrar una plántula sospechosa, por motivos de seguridad, se elimine la charola entera.

Para el manejo en campo abierto, invernadero o malla sombra, se recomienda realizar monitoreos exhaustivos para detectar plantas sospechosas. Al momento de detectar una, hay que retirar esa planta y la de sus costados de inmediato, y luego incinerarlas, para garantizar que el virus muera.

“Hay que tener mucha precaución con las raíces y plantas secas en el periodo de poscosecha. No hay que enterrar nada, y si se entierra, hay que agregar agua para asegurar su pudrición”, señaló.

Toma de muestras y prevención

Para la toma de muestras, José Manuel Cambrón Crisantes, del SENASICA, aconsejó contar con un equipo adecuado de protección y registro de datos, para asegurar que con una buena toma y envío de las muestras se diagnostique de la mejor manera y se tengan resultados de confianza.

Para quienes vayan a tomar la muestra, el especialista explicó que es importante que sigan protocolos de seguridad al momento de ingresar a las unidades de producción, como el uso de equipo completo de seguridad y no moverse a otra unidad de producción sin cambiar dicho equipo, que al ser desechado se tiene que incinerar o llevar a un lugar adecuado para su confinamiento.

“Una vez que se ha encontrado una planta sospechosa de ser portadora del virus, se debe condicionar para enviar a laboratorio. Es necesario tomar y acomodar la planta cuidadosamente sobre papel, luego meterla en bolsas de plástico, las cuales deben ser dispuestas de tal forma que no se amontonen para que la muestra llegue en condiciones óptimas para una buena identificación. Es aconsejable que las muestras vayan refrigeradas y que sean enviadas en un periodo no mayor a 24 horas luego de haber sido obtenidas. Es aconsejable usar navajas desechables. Si se usan otras herramientas, estas deben ser desinfestadas entre planta y planta como medida de seguridad”, dijo.

Las muestras deben tener etiquetas que indiquen la fecha del muestreo, nombre del producto, la variedad, portainjertos, coordenadas geográficas, la etapa fenológica del cultivo, la dirección, el nombre de quien tome la muestra y el uso que se le dará a esta.

Los agricultores deben evitar plantar la semilla directamente o el trasplante en campos con residuos de raíces y cultivos de tomate o pimiento, o plantar en áreas previamente infectadas.

La principal medida de prevención es la compra de semilla certificada y verificar mediante el diagnóstico fitosanitario que la semilla de tomate se encuentre libre de virus. Mantener una estación de lavado y desinfección de manos, donde el personal deberá lavarse las manos antes de ingresar al invernadero y al retirarse. El uso de soluciones a base de fosfato trisódico (10 %), hipoclorito de sodio (1-3 %) e hipoclorito de calcio (1-5 %) en tapetes fitosanitarios de desinfección, colocados en la entrada de los invernaderos.

Como es una plaga nueva y de importancia económica por su fácil manera de diseminarse, el SENASICA asigno al Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Sinaloa la Campaña del Manejo Fitosanitario del Virus Rugoso del Tomate en la cual se están realizando acciones de monitoreo, control cultural, entrenamiento a productores y toma de muestras de cultivos con síntomas sospechosos al virus para mandarse al Centro Nacional de Referencia Fitosanitaria del SENASICA para tener certeza y seguridad si se trata de este virus, todo esto con el fin de evitar la diseminación de este patógeno. Se les invita a los productores a que si localizan una planta con estos síntomas sospechosos al virus reportarlo a la Junta Local de Sanidad Vegetal de su región o al Comité Estatal de Sanidad Vegetal al teléfono (667)500 2050. HC

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