Estrategias de control frente a Scirtothrips dorsalis, una plaga invasiva en la producción de berries

Lucía Carolina Carrillo-Arámbula¹ & Ricardo A. Toledo-Hernández² ¹Consultoría Independiente AgroBionte (CIA). Correo: agrobionte@gmail.com ²PLANASA. Fuente el Olmo de Fuentidueñas, Segovia, Castilla y León, España. Correo: rtoledo@planasa.com

viernes, 19 de junio de 2026

Scirtothrips dorsalis Hood (Thysanoptera: Thripidae), comúnmente conocido como el trips del chile (Chilli thrips) o trips de la fresa (Strawberry thrips) (Fig. 1), es un insecto altamente invasivo a nivel mundial. Este pequeño insecto de apenas 1.5 mm, es una plaga polífaga de gran importancia económica, afectando cultivos ornamentales, hortícolas y frutales, reportándose su presencia en más de 240 especies de plantas incluyendo malezas.

El trips del chile es nativo de Asia, sin embargo ante el creciente comercio agrícola y la globalización, su distribución se ha expandido en algunas ciudades de África, América, Europa y Oceanía, ampliando también su rango de plantas hospederas. En el continente americano, se ha reportado su presencia en Norteamérica en países como Estados Unidos y México. En Sudamérica se encuentra en Brasil, Colombia, Guayana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela, mientras que en el Caribe abarca países como Barbados, Cuba, Guadalupe, Jamaica, Puerto Rico, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, y Trinidad y Tobago.

En México, esta plaga invasora es relativamente nueva, su presencia fue confirmada por primera vez en 2019 en el estado de Michoacán, donde se detectó alimentándose y reproduciéndose en cultivos comerciales de arándano. Desde entonces, se ha confirmado su presencia en el estado de Colima, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Veracruz, en cultivos de frambuesa, fresa, zarzamora, limón, mango, pera y vid. No obstante, es probable que su distribución y huéspedes sea mayor dentro de nuestro país, pero sus hábitos crípticos, su diminuto tamaño y la confusión en la identificación taxonómica pueden hacer que pase desapercibido.

Daños en berries

Scirtothrips dorsalis es un insecto que se ha consolidado como una de las plagas más críticas para las berries en México, en especial para el cultivo de arándano y zarzamora. Las larvas y los adultos ocasionan daño directo al alimentarse del tejido joven de las plantas como las hojas tiernas, pero a medida que las poblaciones aumentan, se alimentan de los brotes apicales, tallos, flores y frutos en crecimiento. En arándano, los primeros síntomas del daño aparecen en hojas con cicatrices de color marrón y pérdida de turgencia. Conforme avanza la infestación, se expande el bronceado foliar, provoca la deformación de las hojas, genera brotación anormal y defoliación parcial. Las flores se tornan marrones y se secan hasta provocar aborto floral. Los frutos presentan cicatrices, manchas y deformaciones que comprometen su calidad comercial (Fig. 2).

En frambuesa, los síntomas incluyen necrosis en los tallos y desarrollo limitado de nuevos brotes. Las hojas presentan bronceado, curvatura anormal y pérdida de color. En zarzamora, el trips provoca deformación foliar, aspecto coriáceo y en los frutos, genera un bronceado y deshidratación de las drupas. En fresa, los pecíolos adquieren un tono marrón, se vuelven rígidos y colapsan con facilidad. Las hojas nuevas muestran venas oscurecidas, curvatura hacia el envés y tejido endurecido (Fig. 3).

Por otra parte, S. dorsalis es una de las 18 especies de trips que ocasiona daños indirectos mediante la transmisión de virus fitopatógenos. Los siete virus reconocidos hasta el momento que son transmitidos por el trips del chile son el virus del moteado plateado de la sandía (WsMoV), el virus del rayado del tabaco (TSV), el virus del rizado de la hoja del chile (CLC), el virus de la clorosis del pimiento (CaCV), el virus de la necrosis del maní (PBNV), el virus de la mancha amarilla del maní (PYSV) y el virus de la mancha amarilla del melón (MYSV). No obstante, en México no se ha reportado que S. dorsalis transmita virus en berries, pero sin duda genera preocupación tanto en productores como en autoridades fitosanitarias por su rápida dispersión facilitada por el viento, transporte de material vegetal infestado, maquinaria agrícola o incluso personal en campo. En Estados Unidos, India y Colombia también se ha documentado su dispersión asociada a temperaturas por encima de los 24 °C y zonas con menos de 2,000 mm de precipitación anual, siendo México un país con condiciones climáticas y agroecosistemas idóneos para este trips. Sumado a esto, la fragmentación del paisaje agrícola y la ausencia de enemigos naturales en zonas recién colonizadas facilitan su establecimiento (Fig. 4).

El comportamiento invasivo y dañino de este trips en arándano y zarzamora ha generado un incremento en la frecuencia de aplicaciones de insecticidas, reduciendo la eficacia de los programas de control biológico y elevando el riesgo de resistencia química, convirtiendo a S. dorsalis en un reto fitosanitario con riesgo económico y operativo en la producción de berries. Aún cuando en México el daño por S. dorsalis no es tan severo en fresa y frambuesa, las migraciones de este insecto y su rápida capacidad de adaptación pueden repercutir en la producción de estas berries en un futuro. Dicho lo anterior, la detección temprana de esta plaga, la implementación de estrategias de manejo integrado, así como la investigación agrícola de forma continua, son pilares fundamentales para disminuir daños severos por Scirtothrips dorsalis, mejorar el rendimiento y calidad del fruto, así como reducir gastos de producción.

Prácticas para realizar un manejo integrado del trips del chile 

El reconocimiento temprano tanto del insecto como los daños que ocasiona, son cruciales para evitar pérdidas en calidad y rendimiento, especialmente en cultivos con destino a mercados exigentes como el europeo o estadounidense. El control de Scirtothrips dorsalis requiere una estrategia integrada, enfocada en reducir la presión poblacional sin comprometer la calidad del cultivo ni la sostenibilidad del sistema de producción.

Identificación

Para lograr un manejo adecuado, es imprescindible una correcta identificación taxonómica mediante capacitaciones de personas especialistas al personal técnico, con la finalidad de reconocer al trips de interés y sus daños. Se conoce que durante diferentes etapas de desarrollo de la planta y dependiendo del cultivo de berries así como de su distribución geográfica, podemos encontrar diferentes especies de tisanópteros (Tabla 1). Aún cuando todas las especies son trips, no todos los productos químicos son óptimos para el control de S. dorsalis, por lo que una incorrecta identificación puede incrementar gastos de producción al desperdiciar productos de control, personal para aplicación y tiempo. 

Monitoreo

Scirtothrips dorsalis se localiza principalmente en tejido joven como los brotes apicales, hojas tiernas, botones florales y frutos en formación. Las larvas y adultos se concentran en las nervaduras principales del envés de las hojas o alrededor de tejidos dañados, mientras que las pupas suelen ocultarse en la base de la planta, hojarasca o en áreas protegidas dentro del dosel. 

La inspección visual directa, con apoyo de una lupa >10x, es una herramienta fundamental. Sin embargo, se recomienda utilizar el método de golpeteo con una tabla color blanco o negro y registrar el número de larvas y adultos presentes por brote. También, pueden utilizarse trampas adhesivas (azules o amarillas, aunque estas últimas tienden a ser más atractivas para el género Scirtothrips) para detectar la presencia y abundancia poblacional. No obstante, su uso no sustituye la revisión de los tejidos en la planta.

El monitoreo debe iniciarse desde etapas tempranas del cultivo y mantenerse constante, especialmente en la emisión de brotes tiernos, períodos cálidos húmedos y secos. En berries, se recomienda monitorear semanalmente entre 60 y 90 plantas por ha, enfocándose en el envés de las hojas y el tejido en crecimiento. También es útil registrar la aparición de daños en bordes de parcela, donde suelen iniciar las infestaciones. Aunque no hay un umbral económico específico validado en México, se recomienda actuar cuando se detectan más de 3 adultos por hoja. Ya que una sola hembra puede depositar hasta 60 huevos a lo largo de su vida, según la temperatura y la planta hospedera.

Control cultural

Entre las principales prácticas culturales que podrían implementarse está evitar el ingreso de material de vivero infestado mediante certificaciones, así como aislar y tratar plantas nuevas antes de su ingreso a plantaciones comerciales. También, es importante realizar un control de hospederos alternos como son algunas especies del género Amaranthus, Euphorbia y Phyllanthus dentro y alrededor del cultivo, ya que les confieren resguardo a los trips, mientras esperan el momento oportuno para migrar al cultivo de interés.

Por otra parte, es necesario rotar cultivos, seleccionar variedades tolerantes o intercalar plantas no hospederas para reducir la presencia de la plaga. Finalmente es necesario optimizar la nutrición y el riego para evitar estrés en la planta y disminuir su vulnerabilidad a la infestación.

Control biológico

Entre los enemigos naturales más destacados para el control de Scirtothrips dorsalis se encuentra el ácaro fitoseido Amblyseius swirskii con gran eficacia para consumir larvas y las chinches depredadoras Orius insidiosus y O. laevigatus que se alimentan tanto de larvas como adultos. Una característica peculiar entre los organismos anteriormente mencionados es que son especies polífagas, pudiendo alimentarse de otros insectos plaga presentes en los berries como son moscas blancas, pulgones y otros trips.

Por otra parte, es necesario considerar el momento oportuno para realizar liberaciones de organismos benéficos, pudiendo ser al inicio de la floración y reforzar tras lluvias. Dichas liberaciones deberán ser planeadas y no inmediatamente después de una intervención química, con el objetivo de reducir la mortalidad de los depredadores. Además, se recomienda mantener refugios florales o bandas vegetativas para el establecimiento y desarrollo de otros entomófagos como crisopas, otras chinches o incluso trips depredadores. Finalmente, es necesario considerar como estrategia complementaria el uso de hongos entomopatógenos como Beauveria bassiana, Metarhizium anisopliae y Cordyceps fumosorosea (anteriormente Isaria fumosorosea).

Control químico racional

A nivel mundial, el control químico es el método más utilizado por los agricultores debido a su rápida acción, bajo costo y fácil aplicación. No obstante, el uso frecuente e irracional de estos compuestos ha favorecido que Scirtothrips dorsalis desarrolle resistencia a plaguicidas que antes resultaban eficaces y disminuían sus poblaciones. Para retrasar el desarrollo de resistencia conviene alternar plaguicidas pertenecientes a distintos grupos químicos y evitar tratamientos calendarizados sin criterio técnico. De este modo, se mantiene la eficacia de los ingredientes activos durante más tiempo. En la tabla 2, se presentan los ingredientes activos que funcionan para el control de Scirtothrips dorsalis, como también su compatibilidad con depredadores y abejas.

Al mismo tiempo, es fundamental llevar a cabo el monitoreo continuo de los campos y solo cuando los niveles poblacionales superen el umbral de daño económico establecido, se deberá intervenir con el producto idóneo en aquellas parcelas o zonas de infestación. Con este enfoque orientado a la realidad de cada parcela se reduce tanto los volúmenes de plaguicidas como los costos de producción, ya que el tratamiento se dirige únicamente a las zonas y momentos necesarios.

Protección de polinizadores durante la floración

Los cultivos de berries y específicamente el arándano, dependen en gran medida de abejas melíferas y nativas para lograr una polinización eficiente. Es por eso que durante el período de floración del arándano es crucial evitar aplicaciones de plaguicidas de amplio espectro, ya que esto pone en riesgo a los polinizadores cuya conservación es más compleja en este cultivo y cuya presencia es imprescindible para obtener frutos de calidad. En general, pulverizar plaguicidas como bifentrina, zeta-cipermetrina, ciantraniliprol, malatión o fosmet sobre flores abiertas puede diezmar las colonias de abejas y como consecuencia, reducir el amarre de frutos. Por esta razón, se recomienda usar plaguicidas selectivos y ejecutar las aplicaciones al atardecer, cuando las abejas han disminuido su actividad. Entre las alternativas sugeridas se encuentran Burkholderia sp., azadiractina, flupiradifurona, novaluron, aceite parafínico, spinetoram, spinosad, piriproxifeno y los hongos entomopatógenos B. bassiana, C. javanica y M. anisopliae. De este modo, se protege tanto la polinización como la salud de las colonias de abejas, al mismo tiempo que se mantiene un control efectivo de trips.

Recomendaciones finales

El manejo efectivo de Scirtothrips dorsalis en cultivos de berries exige un enfoque integrado que incorpore monitoreo constante, identificación precisa y aplicación coordinada de tácticas biológicas, químicas y culturales, adaptadas a las particularidades de cada agroecosistema. En nuestra experiencia, este enfoque ha mostrado resultados superiores al validarse en campo mediante combinaciones de agentes de control complementarios. Por ejemplo, en ensayos realizados en campo, los tratamientos que incluyeron zeta-cipermetrina junto con azadiractina y Cordyceps fumosorosea superaron el 89% de eficacia, mientras que el uso exclusivo del piretroide no alcanzó el 47%. La exclusión de entomopatógenos y extractos botánicos provocó un crecimiento acelerado de las poblaciones de S. dorsalis, lo que obligó a reducir los intervalos entre aplicaciones de insecticidas, elevó el riesgo de resistencia y generó mayores costos operativos.

Además del control microbiano, la conservación de organismos entomófagos desempeña un papel fundamental en la regulación biológica a lo largo del ciclo del cultivo. La implementación de corredores biológicos con panalillo (Lobularia maritima), cempasúchil (Tagetes erecta), mercadela (Calendula officinalis), menta (Mentha piperita) y girasol (Helianthus annuus) favorece el establecimiento y mantenimiento de poblaciones funcionales de depredadores como ácaros fitoseidos (Amblyseius swirskii, Neoseiulus californicus), antocóridos (Orius laevigatus, O. insidiosus, O. sauteri) y crisópidos (Chrysoperla spp.). Para asegurar su efectividad ecológica, estas plantas deben ubicarse a una distancia no mayor a cinco metros del cultivo principal.

Controlar la diseminación de S. dorsalis mediante prácticas culturales y utilizar plaguicidas selectivos compatibles con entomófagos y polinizadores, complementado con aplicaciones puntuales de entomopatógenos y extractos botánicos, fortalece el control biológico y mejora la eficiencia del manejo. La eficacia de estas acciones depende de su ajuste a las condiciones locales.

Finalmente, la adaptación local de las estrategias de control, sustentada en investigación y validación en campo, es esencial para mantener a S. dorsalis y otras plagas por debajo del umbral económico de daño. Esta aproximación integral reduce la presión de selección para resistencia, optimiza los recursos de manejo y protege tanto la biodiversidad funcional como la rentabilidad del cultivo.


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