
miércoles, 20 de mayo de 2026


La horticultura protegida en México avanza hacia métodos de producción tecnológicamente más avanzados que dependen de insumos especializados y están profundamente integrados en las cadenas de suministro globales. Sin embargo, los impuestos a sustratos como la fibra de coco y la turba han comenzado a afectar tanto las operaciones diarias como la planificación a mediano y largo plazo de las empresas.
Diversos actores, incluyendo importadores y funcionarios, colaboran ahora para solucionar un problema fiscal y operativo. “Este problema afecta directamente la sostenibilidad de las empresas que dependen de estos insumos para la producción”, señaló Emmanuel Mena, director jurídico de la agencia aduanera mexicana, STACOMEX.
El problema principal radica en la evolución de los criterios regulatorios que afectan la tributación de estos sustratos. En particular, en 2021, las autoridades mexicanas modificaron significativamente la clasificación de la fibra de coco. Además, eliminaron la fracción arancelaria del musgo de turba del Anexo 27, instrumento utilizado desde 2017 para permitir la importación de este insumo sin IVA, ya que se consideraba parte del equipo de invernaderos hidropónicos.
Este equilibrio se vio alterado en julio de 2023, cuando se modificó el criterio 17/IVA/N y, simultáneamente, se eliminó la sección arancelaria del musgo de turba del Anexo 27. Este cambio impuso el pago del IVA a la importación y requirió una revisión completa de su situación fiscal.
La carga financiera del pago de impuestos —especialmente para la fibra de coco, incluidos los pagos retroactivos anteriores al cambio arancelario de 2021— se agrava por el proceso de reembolso del IVA. Este problema es particularmente difícil en un sector donde la mayoría de los productos se comercializan con tipo cero, lo que obliga a las empresas a pagar los impuestos de importación por adelantado y esperar varios meses para recibir los reembolsos. Este proceso suele ir acompañado de auditorías, que incrementan los costos administrativos. Esta situación termina afectando no solo la liquidez, sino también la capacidad de las empresas para operar con normalidad, obligándolas, en muchas ocasiones, a contratar personal para atender estas revisiones.
A esta complejidad se suma un factor delicado: la aplicación inconsistente de las regulaciones. “Si bien el marco legal es federal, existen notables diferencias regionales en la práctica. Esto ha dado lugar a situaciones en las que algunos importadores de Jalisco y Sinaloa han recibido autorización oficial para importar turba sin IVA, ya que las autoridades locales la interpretan bajo una disposición diferente del artículo 2 a) de la Ley del IVA. Por el contrario, cuando esta interpretación se aplica en otros estados federales, como la Ciudad de México o Querétaro, resulta en un rechazo rotundo.
Estas distorsiones del mercado no deberían existir en un sistema que se supone uniforme a nivel nacional, afirmó Mena.
En respuesta a esta situación, el sector está explorando métodos de acción colectiva para generar un diálogo más organizado con las autoridades. Esto incluye la posible formación de grupos de importadores a través de asociaciones como AMHPAC y la comunicación de sus necesidades con el apoyo de entidades institucionales como la embajada de los Países Bajos. El objetivo es proponer soluciones que, además de cumplir con los requisitos fiscales, incorporen criterios más claros y acordes con la realidad práctica de la horticultura moderna.
A medida que los sistemas de producción se vuelven más complejos, las fronteras entre productos, insumos y componentes integrados se difuminan cada vez más. En lugar de formular demandas específicas, el sector debería reflexionar sobre la importancia de la coherencia regulatoria. Esto es especialmente crucial dado que la innovación agronómica avanza más rápido que la adaptación de las normativas, creando una brecha. Si no se aborda, esta brecha podría obstaculizar el desarrollo de un sector vital, esencial para garantizar la seguridad alimentaria, enfatizó Mena.
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