Noticias Recientes

Contáctanos:

Email
[email protected]

Teléfono
+52 (55) 5669-4540

Dirección
Indianápolis #70, Col. Nápoles Distrito Federal, MX – C.P. 03810

Síguenos:

Daños causados por Paratrioza (Bactericera) cockerelli

6.1k

Bactericera (Paratrioza) cockerelli es un insecto que pertenece al orden Hemiptera; sub-orden Sternorrhyncha; superfamilia Psylloidea y a la familia Psyllidae, por lo que también se le conoce con el nombre de psílido.

Algunas especies de esta familia, junto con las de la Cicadellidae y Fulgoridae, se han descrito como vectores de procariotes (Jensen col, 1964; Kaloostian y Jones, 1968; Harris, 1980; Kaloostian, 1980; Kawakita y col, 2000; Palermo y col, 2001; Pilkington y col, 2004).

En la familia Psyllidae se ha mencionado el menor número de especies vectores, y dentro de éstas, sólo dos géneros: Cacopsyla (con varias especies) y Bactericera trigonica (Font y col, 1999). Los del primer género se han reportado como transmisores de fitoplasmas asociados a enfermedades en árboles frutales, como Cacopsylla pyri L. y Cacopsylla pyricola (Forster), transmisores del fitoplasma del declinamiento del peral (Pear decline phytopiasma) (Davis y col, 1992), del grupo 16SrX-C(Leeycol, 1998).

Mientras que Cacopsylla melanoneura (Forster), Cacopsylla costales y Cacopsylla picta se han identificado como transmisores de la proliferación del manzano (Apple proliferation phytoplasma) (Alma y col, 1997; Frisingheili y col, 2000; Jarausch y col, 2003), del grupo 16SrX-A (Kummerty Rufflard, 1997); Cacopsylla pruni, como transmisor del European stone fruit yellow phytoplasma (Carraro y cot, 1998), del grupo 16SrX-B (Lee y col, 1998); y Bactericera trigonica, como transmisor de un fitoplasma asociado al grupo del Stolbur (16SrXlI) en el cultivo de zanahoria (Font y col, 1999; Weintraub y Beanland, 2006).

Diaphorina citri

Diaphorina citri

Por otro lado, se han descrito dos especies de bacterias no cultivadas restringidas al floema, que causan una enfermedad en cítricos descrita como huanglongbing; estas especies pertenecen a la subdivisión a-Proteobacteria, y previamente han sido propuestas como Candidatus Liberibacter africanum y Candidatus Liberibacter asiaticum (Hung y col, 2004), que son transmitidas por los psílidos Trioza erytreae (del Guercio) y Diaphorina citri (Kuwayama, Hocquellect), respectivamente (Jagoueix y col, 1996).

En México se ha relacionado a Bactericera cockerelli con dos enfermedades contagiosas: permanente del tomate (Garzón-Tiznado y col, 2005 y 2009) y punta morada de la papa-manchado del tubérculo (Salas-Marina, 2006); y recientemente con la enfermedad de la papa denominada zebra chip, en la cual la asociación con fitoplasmas no es muy clara (Munyaneza y col, 2007).

Este insecto fue descubierto en 1909 en el estado de Colorado (Estados Unidos) por un investigador llamado Cockerelli, que como reconocimiento se le denominó científicamente como Trioza cockerelli, aunque más tarde se le cambió el nombre a Bactericera (Paratrioza) cockerelli.

En México, debido a su parecido con los áfidos, a Bactericera se le conoce como pulgón saltador. Sus antecedentes en el país datan desde 1947; primero se detectó en los estados de Durango, Tamaulipas y Michoacán; y posteriormente en el Estado de México y Guanajuato.

El pulgón saltador tiene un aparato bucal tipo picador-chupador, que está armado con un estilete, formado por dos conductos semejantes a un par de popotes, uno para succionar líquidos y otro para arrojar fluidos.

Figura 1. Ninfas y huevecillos de Bactericera cockerelli

Figura 1. Ninfas y huevecillos de Bactericera cockerelli

En la planta, las ninfas o adultos de Bactericera introducen el estilete hasta el floema; por uno de los conductos el insecto succiona la savia, mientras que por el otro inyecta su saliva. El insecto causa dos daños en la planta, el primero es toxinífero, y el segundo es indirecto, como posible transmisor de un fitoplasma u organismo tipo bacteria (Garzón, 2002, Garzón-Tiznado y col, 2005).

Figura 2. Adulto de Bactericera cockerelli

Figura 2. Adulto de Bactericera cockerelli

El pulgón saltador puede colonizar especies de diversas familias de plantas, aunque al parecer tiene un gusto especial por especies de la familia Solanaceae, como tomatillo (Physalis ixocarpa, Brot), chile (Capsicum annuum L.), berenjena (Solanum melongena L.), papa (Solanum tuberosun L.) y tomate (Lycopersicon esculentum Mill) (Al-Jabr, 1999). Estos dos últimos cultivos resultan severamente afectados por Bactericera, por lo que al insecto también se le conoce como psílido de la papa y/o psílido del tomate.

Daños causados por Paratrioza

  • Afectación directa (originada por la toxina). Los daños toxiníferos provocados por el pulgón saltador fueron dados a conocer por Richards (1928 y 1933), que atribuyó el amarillamiento de la planta de la papa a los procesos de alimentación de las ninfas de Bactericera en el vegetal, lo que se confirmó al retirar las ninfas de las hojas y observar que los síntomas de la enfermedad desaparecían lentamente, asimismo, la planta tendía a recuperar su coloración verde normal.
  • Daños indirectos (originados por patógenos). La principal enfermedad de la papa es la punta morada, originalmente descrita en Estados Unidos, y transmitida por chicharritas. A una enfermedad similar en papa observada en México inicialmente se le asignó el mismo nombre, aunque estudios moleculares de ADN posteriores concluyeron que era causada por un fitoplasma del grupo del aster yellows (Leyva-López y col, 2002), y que a diferencia de los reportes de Estados Unidos, en nuestro país la punta morada de la papa parece ser transmitida por Bactericera cockerelli y no por chicharritas (Garzón, 2002; Garzón et al., 2005; Salas-Marina, 2006).

Estudios recientes han informado sobre una nueva especie de una bacteria no cultivable denominada Candidatus Liberibacter solanacea-rum (psyllaurous), que es responsable de la enfermedad permanente del tomate, y que es transmitida por Bactericera cockerelli (Garzón-Timado, et al., 2009).

Enfermedades asociadas a la Paratrioza

  • Permanente del tomate. El tomate (Licopersicon licopersicum L,) es la hortaliza más difundida en el mundo, su cultivo se registra en 170 países; su demanda aumenta continuamente, y con ella su cultivo, producción y comercio.

A nivel mundial se establecen 4.6 millones de hectáreas anuales, con una producción de 126 millones de toneladas por año. La superficie plantada con este tubérculo en México es de 66 mil 635 hectáreas; en 2007 Sinaloa participó con 19 mil 548 hectáreas.

Pero así como es la magnitud de su cultivo, el tomate presenta una gran variedad de plagas y enfermedades que afectan su producción. En 1984, Garzón reportó la existencia de una enfermedad que causó 60% de daños en la producción de tomate en Guanajuato, a la que llamó permanente del tomate, que se manifiesta con hojas quebradizas y enrolladas, aborto de flor, sobrebrotación de yemas axilares, frutos muy pequeños (no comerciales), achaparramienío y decaimiento general de la planta. Ver Figura 3.

Figura 3. Síntomas del permanente del tomate: A) Planta con decaimiento; B) Hojas enrolladas hacia arriba; C) Aborto de flor y D) Sobrebrotación de yemas axilares

Figura 3. Síntomas del permanente del tomate: A) Planta con decaimiento; B) Hojas enrolladas hacia arriba; C) Aborto de flor y D) Sobrebrotación de yemas axilares

Los síntomas en las plantas de tomate inician con una clorosis de los brotes apicales, las hojas inferiores se enrollan (toman la apariencia de taco) y presentan una textura quebradiza; posteriormente, en las flores se manifiesta una necrosis que provoca su aborto. La planta se mantiene pequeña y de un color verde más intenso que del normal (Garzón, 1984 y 1986).

  • Punta morada de la papa-manchado del tubérculo. Como ya se mencionó, la papa (Solanum tuberosum L.) es otro de los cultivos importantes en México, debido a sus cualidades alimenticias, adaptación climática y altos rendimientos, pero con susceptibilidad a más de 300 enfermedades, aunque no todas con pérdidas significativas (Hooker, 1998).

En el año 2007 se registró una producción mundial de 19.3 millones de hectáreas sembradas con papa, con una producción de 325 millones de toneladas, valor que fue aportado por 100 países. En México, para ese mismo año la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) reportó una producción de 1 millón 750 mil 797 toneladas, en una superficie de 66 mil 617 hectáreas, de las cuales Sinaloa estableció 14 mil, con una producción de 359 mil toneladas.

Actualmente, la papa se cultiva en 23 estados do la República Mexicana, durante su desarrollo una gran cantidad de factores limitan su producción y la calidad de los tubérculos, entre los que sobresalen los insectos, nematodos, fitoplasmas, organismos tipo bacteria, maleza y enfermedades de tipo fúngicas, bacterianas y virosas.

Una de las principales enfermedades que lacera a este cultivo es conocida como punta morada de la papa (ver Figura 4), considerada de gran importancia por las pérdidas económicas que ocasiona; está distribuida en Canadá, Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica y en México como un problema muy serio, pues se encuentra presente en la mayoría de las zonas productoras del tubérculo.

Figura 4. Planta de papa con síntomas de punta morada

Figura 4. Planta de papa con síntomas de punta morada

Figura 5. Síntomas del manchado del tubérculo en papa

Figura 5. Síntomas del manchado del tubérculo en papa

El nombre de esta enfermedad hace alusión a la coloración morada que adquieren las hojas apicales de la planta de papa, síntoma que aparece junto al achaparramiento de la planta, enrollamiento de las hojas, coloración oscura en el interior de los tubérculos (ver Figura 5) y ausencia de brotación. Actualmente, la punta morada de la papa afecta el 50% de la superficie nacional establecida con este cultivo.

Enfermedades transmitidas por Paratrioza

En 2002 se registró la presencia de Paratrioza en Sinaloa (Garzón-Tiznado y cols. 2003), y a partir de ese año se han realizado estudios para establecer su ubicación y las enfermedades que transmite.

En un inicio se pensó que un fitoplasma era el causante tanto del permanente del tomate como de la punta morada de la papa-manchado del tubérculo (Garzón-Tiznado y cols. 2003; Leyva-López y cols. 2002); sin embargo, estudios recientes han descrito a un nuevo patógeno denominado Candidatus Liberibacter solanacearum, obtenido en muestras de cultivos de tomate con síntomas del permanente, así como en hojas de chile con clorosis apical recolectadas en Sinaloa y en muestras de papa con síntomas del manchado del tubérculo (obtenidas en Coahuila y Nuevo León), con lo que desaparece la posibilidad de que en ambas enfermedades estén asociados fitoplasmas y Candidatus Liberibacter solanacearum.

Este mismo patógeno se ha detectado en plantas de papa en Gua-save, y de chile en Elota. En el ciclo agrícola 2007-2008, en abril, se reportó en el valle de La Cruz, Elota, en hasta 90% de plantas infectadas por el permanente del tomate, lo que ocasionó que la temporada terminara antes de mayo (mes en el que generalmente cierra el ciclo agrícola).

Nuestros estudios indican que la enfermedad del permanente del tomate está presente en los municipios de Rosario, Mazatlán, Elota, Guliacán, Navolato, Angostura y Ahorne, Sinaloa.  HC

José Antonio Garzón Tiznado, Facultad de Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa