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Control de la mosca de las alas manchadas en la producción de Berries

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Trampas y cebos para su monitoreo

La mosca del vinagre de las alas manchadas, Drosophila suzukii, es una especie originaria del sudeste de Asia que en los últimos años se ha dispersado por muchos países de América, entre ellos México, EEUU, Brasil y Argentina, y la mayor parte de los países de Europa. Una vez introducida su distribución parece imparable. En América, se detectó por primera vez en California (EE.UU.) en 2008, y en solo un año ya estaba presente en Utah, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Michigan y Luisiana. Actualmente está presente en prácticamente todo EEUU y determinadas partes de Canadá.

FOTO 1. Mosca drosófila (D. suzukii) hembra, tienen un ovopositor aserrado que le permiten depositar sus huevos en frutos durante el proceso de maduración.

FOTO 2. Mosca drosófila (D. suzukii) macho, tienen una característica mancha negra en la parte superior de las alas que facilita enormemente su identificación.

En México se registró en el estado de Michoacán en 2011 y en estos cinco años ya se distribuyó a diferentes zonas productoras de Baja California, Jalisco, Colima, Guanajuato, Aguascalientes, Estado de México, Querétaro, Morelos y Veracruz. Una expansión similar ocurrió tras la entrada de esta plaga en España e Italia en 2008 en donde rápidamente colonizó la mayor parte de Europa llegado hasta Suecia, Polonia y Grecia.

A diferencia de la mayor parte de las moscas drosófilas, que infestan frutos dañados, generalmente ya caídos al suelo, las hembras de D. suzukii tienen un ovopositor aserrado (Foto 1) que les permiten depositar sus huevos en frutos durante el proceso de maduración, cuando los frutos todavía están adheridos a la planta. En cambio, los machos tienen una característica mancha negra en la parte superior de las alas que facilita enormemente su identificación (Foto 2).

Las hembras de D. suzukii ponen sus huevos en varias especies de frutas entre ellas la zarzamora, frambuesa, fresa, cereza y arándano. Otros frutales, aunque no se consideran su hospedero principal, pueden ser también infestados por esta plaga como son la ciruela, durazno, chabacano, manzana, higo, uva y pera. La guayaba, un producto de importancia económica en México, también ha sido recientemente identificada como hospedero de esta plaga. Varias especies de frutas silvestres en diferentes países son susceptibles a la plaga lo que dificulta su control. En México frutas como la granilla (Phytolacca dencandra), el capulín (Prunus serotina), la bolita de nieve (Symphirocarpus recemosus) y el níspero japonés (Eriobotrya japónica) podrían ser un reservorio natural de esta plaga. Al parecer, el insecto es relativamente flexible y puede tener la capacidad de colonizar una gran variedad de frutas.

Los daños económicos que ocasiona esta plaga son importantes y dependen del cultivo y región climática sobre la que actúa, pero pueden llegar a generar pérdidas de hasta el 80% de la producción, como es el caso de fresa en el sureste de Francia. Asimismo, su control en Estados Unidos está cuantificado en varios cientos de millones de dólares al año.

Algunas de las dificultades para el control de esta plaga van asociadas fundamentalmente a su rápido ciclo de desarrollo, alta fecundidad y la gran diversidad de plantas hospederas. Al igual que muchos otros insectos, esta mosca tiene cuatro estados en su ciclo de vida: el huevo, la larva (gusanito), la pupa y la mosca (adulto). El periodo de desarrollo de huevo a adulto de D. suzukii a 25°C, está establecido en unos 8-10 días. Las hembras comienzan a depositar sus huevos en los frutos pocos días después de la emergencia de la mosca y pueden tener de 10 a 13 generaciones en un mismo ciclo de cultivo. Las moscas hacen puestas de huevos individuales, con aproximadamente 1 a 3 huevos por fruto. Dicha puesta puede estar relacionada con el tamaño del fruto, aunque en algunos casos la cantidad de huevos puede ser mucho mayor. La plaga puede desarrollarse a temperaturas que van de los 10°C a los 32°C, aunque a altas temperaturas la tasa de incremento poblacional se reduce de manera importante. Considerando que el promedio de huevos por hembra a lo largo de su vida puede llegar hasta los 380 huevos, el número de frutos que dañan es considerablemente alto. Por otro lado, las larvas que emergen de los huevos se mantienen durante todo el periodo de su desarrollo dentro del fruto, siendo muy complicado su control. Estos gusanitos pasan por tres estadios de desarrollo en aproximadamente 5-7 días, y muchas veces salen del fruto para pupar y convertirse en moscas en el suelo aunque en otras ocasiones pueden convertirse en moscas dentro del fruto lo que complica su control. Este comportamiento hace que el margen de control de la plaga se reduzca principalmente al periodo de pupa y adulto, y por ello, la integración de varias estrategias de manejo y control, entre ellas el monitoreo, deben ser priorizadas para reducir de manera importante los niveles poblacionales y por ende el daño sobre el cultivo.

Trampas y cebos para el monitoreo de Drosophila suzukii

Dentro de las estrategias de Manejo Integrado de Plagas (MIP), el monitoreo de la presencia de la plaga es una estrategia clave porque permite determinar la distribución y abundancia de la plaga sobre el cultivo. Aunque el monitoreo podría realizarse mediante la inspección continuada de frutos y la detección de las larvas, el uso de trampas y cebos simplifica mucho esta labor y, en general, se anticipa al daño en frutos.

Cebos para D. suzukii

Los cebos utilizados para atraer a esta plaga están basados principalmente en subproductos de fermentación como etanol, ácido acético y metanol, y han sido utilizados durante varios años para la atracción de diferentes moscas del género Drosophila incluyendo D. suzukii. El vinagre de manzana comercial tiene un 5% de ácido acético y es considerado como un cebo estándar para el uso en trampas destinadas al monitoreo de esta plaga. Varios estudios demostraron que la inclusión de vino tinto en el vinagre (relación 40:60) fue más efectivo que el vinagre de manzana solo. La efectividad de captura de la mosca con otros tipos de vinagre es variable.

El vinagre de vino, vinagre balsámico y el vinagre de arroz, han sido utilizados con niveles de actividad más o menos similares al del vinagre de manzana pero generalmente son más caros y de menor disponibilidad en los supermercados. Por el contrario, otros vinagres, como el vinagre de caña, o productos distribuidos en México como vinagre “sabor manzana” generalmente formulados a base de vinagre de caña con saborizante, tienen niveles de atracción inferiores a los del vinagre de manzana y, según nuestros estudios, no son recomendables para la captura de esta especie. Sin embargo, a nivel mundial se comercializan varios cebos basados en vinagre de manzana u otros ácidos orgánicos, aunque los niveles de eficacia para esta plaga no parecen variar de manera muy considerable con respecto a los vinagres de manzana convencionales. Inclusive, la atracción de estos vinagres con respecto a otros productos comerciales en México como Suzukiitrap (Biobérica, España) y PherocomTM (Trécé, USA) es, según nuestra experiencia, más o menos similar.

En la actualidad se han desarrollado nuevos productos comerciales que se describen en otros países como más efectivos que el vinagre de manzana como por ejemplo Drosal®Pro (Andermatt BioControl, Suiza), Scentry Trap & Lure (Scentry Biologicals, USA), DrosoTrap-Dross’Attract (Biobest, Bélgica) o la nueva formulación de SuzukiiTrap Max Captures (Bioibérica, España). No obstante, estos productos no han sido ampliamente probados todavía en México.

A pesar de que las directrices de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y otras instituciones en diversos países del mundo que recomiendan el vinagre de manzana como principal cebo para el monitoreo de D. suzukii, los resultados más recientes indican que el uso de levaduras activas mezcladas con una solución de azúcar (o azúcar y harina) genera resultados de captura mayores a los del vinagre de manzana, o a las mezclas de vinagre con vino. Estas mezclas son inclusive más efectivas que la mayoría de los cebos comerciales. No obstante, el uso del vinagre sigue siendo extendido por su disponibilidad, bajo coste y la facilidad de contabilizar los especímenes capturados.

Foto 3

Durante los procesos de fermentación, las levaduras producen compuestos llamados esteres que son atractivos para varios insectos, entre ellos muchos dípteros. Las drosophilas utilizan las levaduras como una fuente de alimento rico en proteína, para la producción de huevos o para favorecer su desempeño en el cortejo de apareamiento y es por ello que esta especie tienda a buscar las levaduras en la naturaleza. Incluso, estudios científicos recientes demostraron que los frutos que contienen levaduras en su superficie son más atractivos para estas moscas que los frutos sin levaduras. Asimismo, se ha demostrado una cuantificación de aproximadamente 1000 veces más levaduras en los frutos que son infestados que en los no infestados por esta especie. Esta asociación entre levaduras y las drosófilas ha sido aprovechada por INECOL (Instituto de Ecología A.C., Xalapa, Veracruz) para el desarrollo de una combinación trampa-cebo más atractiva que combina un cebo doble de larga duración que ha mejorado notablemente el monitoreo y control de D. suzukii en cultivos de zarzamora y frambuesa en México (Foto 3).

Trampas para D. suzukii

El trampeo es una estrategia de bajo costo y de largo aliento que no deja ningún residuo de plaguicida en los alimentos; por lo tanto es considerado un aspecto clave del control de plagas en sistemas de producción que utilizan el manejo integrado de plagas.

El diseño de la trampa tiene influencia directa sobre los niveles de captura de D. suzukii. Por las capacidades de percepción que tienen las moscas, varios factores influyen en la efectividad de la trampa como la forma, tamaño, color, así como el número, la disposición y diámetro de los agujeros de entrada. La superficie de contacto del cebo también puede tener influencia ya que repercute en la emisión de sustancias volátiles que atraen a la plaga y en la superficie sobre la que pueden ahogarse las moscas una vez dentro de la trampa.

FOTO 4 y 5. Trampas de plástico tipo cubeta.

Nuevos modelos de trampa sugieren que las entradas laterales son más efectivas que las realizadas en la parte superior. Los sistemas de monitoreo de D. suzukii en México y varios otros países, están basados en el uso de trampas de plástico tipo cubeta, de entre 0.5 y 1 litro de volumen. A estas cubetas se les incluyen entre 7 y 20 perforaciones de entre 3.5 y 5 mm que estén dispuestos en la parte media de la cubeta (2.5 cm por debajo de la parte superior) y con una distancia de 2.5 cm entre orificios tal y como se indican en los manuales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) (Foto 4). Un diámetro de agujero mayor a 5 mm muchas veces favorece la captura de otros insectos más grandes lo que dificulta el conteo de los niveles de captura de la plaga en cada trampa. Las trampas indicadas por SAGARRPA son cebadas con unos 200-300 ml de vinagre de manzana sin diluir. Al vinagre se le debe incluir una gota de detergente sin olor para romper la tensión superficial y favorecer el ahogamiento de las moscas una vez capturadas en la trampa. Generalmente, el vinagre es utilizado en la base de la trampa como cebo y como medio de captura de las moscas. No obstante, otros modelos de trampa están cebados con un cebo líquido encapsulado en membranas semipermeables (ej. PheroconTM) y para la captura se utiliza agua con una gota de detergente sin olor. Algunas de las trampas más comunes en México se pueden ver en la foto 5.

La atracción de un determinado modelo de trampa puede variar en función del tipo de cultivo. No obstante, ya varios trabajos de investigación recientes indican que las trampas con colores rojo, negro o amarillo son las más atractivas para esta plaga. Varios desarrollos han determinado altos niveles de captura en trampas rojas con un patrón rojo-negro-rojo. Actualmente los accesos son relocalizados mayoritariamente en los laterales del envase, aunque pueden encontrarse algunas trampas con accesos en su parte superior. Otra posibilidad de acceso es el uso de mallas con un poro de unos 3 mm lo que facilita la dispersión del volátil y la entrada de moscas. En la Foto 5 se pueden ver varios modelos de trampas comerciales disponibles en varios países del mundo, muchas de ellas con estos contrastes rojo-negro y con algunas de las características mencionadas. Con ese mismo estímulo visual ha sido desarrollada por INECOL un modelo de trampa muy efectiva (Foto 3) y que combina dos cebos complementarios dentro de un mismo dispositivo (Vinagre de manzana con etanol y una suspensión de levaduras activas), lo que la hace más efectiva que los dispositivos comerciales, tal y como ha sido mencionado anteriormente.

Uso de trampas en el manejo de D. suzukii

Es importante recalcar que la eficacia de las diferentes trampas y cebos pueden variar de manera importante dependiendo del tipo de cultivo, el estado de maduración y la cantidad de frutos presentes en un momento determinado del ciclo de cultivo, pero son de vital importancia para establecer la aplicación de medidas de control. Para el monitoreo pueden colocarse de 1 a 5 trampas por hectárea generalmente ubicándolas en zonas sombreadas de las plantas a media altura. Asimismo, se puede colocar un número mayor de trampas en las zonas del cultivo donde haya mayor riesgo de entrada de la plaga, bien por vientos dominantes o la presencia de hospederos secundarios. Estas trampas de monitoreo suelen revisarse cada 5-7 días para detectar la presencia y los niveles poblaciones de la plaga, dependiendo de las necesidades del cultivo. Por otro lado los cebos como el vinagre de manzana o los cebos de fermentación, suelen cambiarse cada 7 días para mantener su atracción para la mosca mientras que otros cebos comerciales (ej. SuzukiiTrap o PheroconTM) pueden permanecer efectivos durante más tiempo.

En caso de utilizar las trampas y cebos para el control de la plaga (trampeo masivo) se sugiere poner entre 40 y 80 trampas por hectárea que deben estar distribuidas con mayor presencia en zonas de mayor riesgo. Los cebos deben mantenerse activos por periodos superiores a las 2-3 semanas para reducir los costos del cambio de atrayente. No obstante, si se realizan aplicaciones de insecticidas dentro de la huerta, el trampeo perimetral en el borde del cultivo puede ser más efectivo.

El estudio de la biología, ecología y comportamiento de esta mosca en los distintos cultivos y regiones productoras favorecen el entendimiento de la plaga permitiendo establecer sistemas más adecuados de manejo y control. Sin duda alguna, la realización de más trabajos de investigación para determinar la atracción de trampas y cebos comerciales es necesario en México para optimizar las estrategias de manejo y control a las condiciones y cultivos en cada región. Algunas tecnologías como el trampeo masivo, las trampas cebo y cebos tóxicos han dado buenos resultados para el control de otras moscas de la fruta y otros insectos en nuestro país y muchas de estas tecnologías están siendo evaluadas para su uso con D. suzukii, con el objetivo de adaptarlas y ajustarlas a las necesidades de cada cultivo y región productora. En ese sentido, el INECOL, en asociación con el departamento de investigación aplicada de la empresa Driscoll´s, estamos realizando un gran esfuerzo con el sector productor de frutas suaves con estos mismos objetivos.

El uso de los sistemas de trampeo debe optimizarse para las diferentes regiones y cultivos con la finalidad de reducir la dependencia actual al uso de insecticidas químicos. Estos avances deberán ser incluidos en el desarrollo de paquetes tecnológicos específicos de control de D. suzukii que incluyan otras medidas culturales, todas necesarias de manera conjunta para reducir los niveles poblacionales de D. suzukii y poder producir fruta de altísima calidad.

Autores

Rodrigo Lasa y Trevor Williams. Red de Manejo Biorracional de Plagas y Vectores. Instituto de Ecología AC (INECOL), Xalapa, Veracruz, México. Correo-e: rodrigo.lasa@inecol.mx

Ricardo A. Toledo-Hernández, Departamento de Investigación Aplicada Driscoll´s, Zapopan, Jalisco, México.

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