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tomate

Resultados de producción de tomate orgánico

tomateBajo invernadero

La superficie agrícola sembrada con tomate en el estado de Sinaloa ha promediado 23 mil hectáreas, con una producción total promedio de 782 mil 909,50 toneladas. El rendimiento de la producción de tomate en casa-sombra oscila de 12 a 15 kilogramos por metro cuadrado; mientras que en invernadero es de 14 a 17 kilogramos por metro cuadrado.

El manejo intensivo de esta hortaliza, conjuntamente con el empleo de nuevas y variadas tecnologías de producción, ha contribuido a mejorar la productividad, sin embargo, esto ha influido en los costos de producción, afectando la generación de utilidades.
Las tasas de nutrición empleadas para tomate son altas y variadas, al respecto, Páez (2007) señala que las dosis medias de macroelementos a nivel nacional son de 275 kilogramos de nitrógeno, 210 kilogramos de fósforo y 340 kilogramos de potasio por hectárea.
Por su parte, Venegas (1996) indica que en Sinaloa se aplican 340 kilogramos de nitrógeno, 275 kilogramos de fósforo y 500 kilogramos de potasio por hectárea, lo que evidencia el grado de contaminación por estos elementos, con su consecuente impacto ambiental. Páez (2007) señala que por el Río Culiacán viajan 32 mil 988 toneladas de nitrógeno y fósforo anuales.
Durante el uso masivo de fertilizantes, a partir de la revolución verde, no se tenía conocimiento de las implicaciones del empleo excesivo de los derivados del petróleo; fueron mínimos los estudios que se realizaron sobre el efecto de estos sobre la microflora del suelo y los procesos biológicos que condicionan la fertilidad de la tierra. El efecto final fue una destrucción sustancial de las asociaciones microbianas y su actividad funcional o bioquímica en el suelo.
Por lo anterior es que resulta necesaria la producción de biofertilizantes, que se debe enfocar en la creación y apoyo de los sistemas de producción sustentables.
La urgencia en la elaboración de fertilizantes biológicos se debe a la preocupación del mundo sobre los productos agrícolas contaminados con nitratos, nitritos y nitrosaminas, que afectan la salud humana, actuando como tóxicos y agentes carcinógenos.
Ante este panorama de preocupación es que la agricultura intensiva debe reducir el uso de fertilizantes químicos y complementar la nutrición de las plantas mediante biofertilizantes; fertilizantes líquidos fermentados con energía equilibrada y en armonía mineral; así como con abonos orgánicos, que ofrecen ventajas para mejorar la fertilidad del suelo y disminuir el riesgo de contaminación ambiental.
Una fertilización equilibrada consiste en aplicar de forma racional fertilizantes químicos, orgánicos y biofertilizantes, lo que permitiría regenerar la microflora del suelo, mantener los ciclos biogeoquímicos de los elementos nutritivos y la fertilidad de la tierra.
El objetivo del presente estudio fue evaluar el efecto de utilizar fertilizantes orgánicos en la producción y calidad del tomate bajo invernadero.

Materiales y métodos

El trabajo experimental se realizó en la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa: que plantó el híbrido de tomate saladette Aníbal (de crecimiento indeterminado), en un suelo vertisol; con una densidad de 3.12 plantas por metro cuadrado. El diseño experimental usado fue al azar:

 

Se emplearon cuatro tratamientos:
T1 = químico o mineral (testigo)
T2 = Triple 20
T3 = Súpermagro
T4 = Súpermagro y polisulfuro de calcio
Cada tratamiento consistió en dos camas de 11 metros, a una separación entre camas de 1.6 metros, con lo que se formaron ocho repeticiones de 2.75 metros.
A continuación se describen las variables de estudio.
•    Rendimiento. Se realizaron 13 cortes. Los frutos se clasificaron en calidad de exportación; extra grande (frutos de 150 gramos), grande (entre 125 y 150 gramos), mediano (de 100 a 125) y chico (de 75 a 100 gramos).
•    Calidad poscosecha. Se analizó mediante variables físicas y químicas, en dos periodos de corte. Para evaluar la calidad de poscosecha se tomaron parámetros físicos (pérdida de peso, firmeza y color) y químicos (acidez titulable y sólidos solubles totales) del primero y décimo cortes, realizados el 18 de febrero y 14 de abril de 2009.
Los frutos se lavaron con agua clorada a 250 partes por millón, y se almacenaron por 12 días a 20°C, para posteriormente realizar las evaluaciones correspondientes. La pérdida de peso se determinó según Díaz-Pérez (1998), reportándose en porcentaje. La firmeza se evaluó como la fuerza necesaria (Newton) para romper el tejido del fruto con un punzón de 10 milímetros de diámetro, mediante un penetrómetro digital.
El cambio de color expresado en ángulo de matiz (°Hue) y cromaticidad se determinó en dos puntos ecuatoriales del fruto, utilizando un espectrofotómetro Minolta. La acidez titulable y sólidos solubles totales fueron cuantificados utilizando la técnica descrita en 1998 por la Asociación Oficial de Químicos Agrícolas (AOAC, por sus siglas en inglés). Los datos fueron analizados estadísticamente, empleando el procedimiento. Modelo Lineal General (GLM, por sus siglas en inglés) con el SAS Institute (1988). La comparación de medias fue determinada con la prueba de Tukey (a = 0.05).

Resultados y discusión

c1tomateorganicoEn el análisis de varianza que se muestra en el Cuadro 1 se observa que el rendimiento de tomate de exportación tamaño extra grande, grande y mediano no mostró diferencias entre los tratamientos; aunque fue notable que la aplicación de súpermagro indujo un mayor rendimiento en valores absolutos en frutos de tamaño grande y mediano (ver Cuadro 1 y Figura 1).
A pesar de que no se mostraron diferencias significativas en la producción total de los frutos, se obtuvo que en valores absolutos la fertilización con súpermagro indujo un mayor rendimiento (ver Cuadro 1), esto se puede atribuir a los beneficios que produce el compuesto en la mejora de la microbiología, propiedades físicas y químicas del suelo, aumentando la disponibilidad de macro y microelementos para la planta.
En cuanto a rendimiento de frutos, aunque no existieron diferencias estadísticas entre los tratamientos evaluados, la nutrición orgánica con súpermagro fue superior en 15% en la producción de exportación, respecto al tratamiento testigo; por su parte, la aplicación de súpermagro más polisulfuro de calcio presentó el mayor porcentaje de fruto con calidad de exportación.
Otra ventaja que se obtiene de la nutrición orgánica radica en que los fertilizantes pueden ser producidos por el mismo agricultor, lo que disminuye los costos de producción.

tomateorganico3

tomateorganico4Figura 1. (Foto izquierda):
Frutos de tomate con fertilización orgánica

Figura 2.- (Foto derecha)
Plantas con fertilización química o convencional

El desarrollo de las plantas de tomate saladette mediante el uso de nutrientes químicos sintéticos (ver Figura 1) y nutrición orgánica (ver Figura 2) mostraron que la mayor producción para exportación por metro cuadrado fue con el tratamiento de súpermagro (con 11.97 kilogramos por metro cuadrado), seguido de la nutrición con Triple 20 (10.80 kilogramos por metro cuadrado), y en tercer lugar se observó a súpermagro más polisulfuro de calcio (10.26 kilogramos por metro cuadrado).

Los valores obtenidos en el presente estudio son inferiores a los que reportó Fideicomisos Instituidos en Relación a la Agricultura en 2007 y Sánchez et al (2007), sin embargo se relacionan por la disminución en los costos de oportunidad, ya que el productor puede emplear su propia mano de obra para producirlos.

c2tomateorganicoEn el Cuadro 2 se muestra que la calidad del fruto de tomate no se vio afectada significativamente al emplear nutrición química ni orgánica. Los frutos obtenidos con nutrición orgánica mostraron valores similares de pérdida de peso, firmeza, ángulo de maíz, acidez y grados Brix a los de los tomates obtenidos con tratamiento químico.

tomateorganico

 

Figura 3.- Plantas de tomate con fertilización orgánica

Respecto a la cromaticidad, los frutos bajo tratamientos orgánicos alcanzaron estadísticamente mayores valores de croma (saturación), lo que se relacionó con un color rojo más intenso que los frutos tratados químicamente.
Un comportamiento similar en la calidad de los tomates se observó en los frutos de la décima cosecha, sin embargo, estos presentaron una mayor pérdida de peso, pero mejores resultados de firmeza y grados Brix, en comparación con los de la primera recolección. En ambas cosechas, los tomates lograron desarrollar el color rojo característico de los frutos de buena calidad (ver Figura 4).f4tomateorganico

Los valores obtenidos en firmeza con los tratamientos orgánicos en el primer corte muestran valores que representan buena calidad comercial, ya que según Siller et al (1988) y Ojeda et al (1999) para que los frutos de tomate sean considerados con calidad comercial deberán presentar firmeza arriba de 8 y 5.
En relación al tono, los tomates se caracterizan por su intenso color rojo, con valores de ángulo de matiz mayores a 45. Pino (2003) señala que el aplicar biofertilizantes a base de compostas y/o extractos de alga en el cultivo de tomate cv. BHNc7120 a nivel de invernadero, no se afecta la calidad del fruto expresada en peso, diámetro, sólidos solubles y firmeza, resultados que difieren en firmeza y sólidos solubles totales en el décimo corte, donde el tratamiento súpermagro más polisulfuro de calcio mostró los mayores valores.

Conclusiones
•    Los tratamientos usados mediante nutrición orgánica presentaron un mayor porcentaje de tomate de exportación, respecto al tratamiento químico.
•    Con el tratamiento súpermagro más polisulfuro de calcio se obtuvo una mejor calidad de frutos de tomate.

Recomendaciones

Es recomendable que los productores de hortalizas a pequeña escala conozcan cómo producir sus propios fertilizantes orgánicos, con la finalidad de reducir los costos de producción y disminuir la dependencia de insumos sintéticos, que tienden a degradar el medio ambiente y a afectar la salud humana.  HC

J. Martín Parra Delgado, Blas Galván Piña, Tomás Díaz Valdés, Marino Valenzuela López, Ramón Lizárraga Jiménez, Julio Arciniega Ramos, Felipe Ayala Tafoa, y Partida Ruvalcaba de la Facultad de Agronomía-UAS; Dolores Muy-Rangel del Centro de Investigación Alimentación y Desarrollo, AC Unidad Culiacán; Raymundo S. García Estrada y Werner Rubio Carrasco del Centro de Ciencias de Sinaloa; Ismael Bello Vera, Director General Agrobelver Internacional, SA de CV; Luz Ma. Hernández Beltrán, Director General Supercosecha