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El gusano del fruto en tomate y chile

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Plaga de mayor impacto en la agricultura nacionalimagen06


El gusano del fruto heliothis virescens (fabricius) y helicoverpa (=heliothis) zea (boddie) es considerado como una de las plagas de mayor impacto en la agricultura nacional, 

 

 

 

por la diversidad de cultivos que ataca y los fuetes daños que  provoca directamente en frutos y/o semillas que se van a cosechar. ambos insectos se alimentan de varias especies de plantas cultivadas.

En 1961 se registró 60 hospederas de H. zea, en las que sobresalen algodón, tomate, tabaco, maíz, sorgo, soya, sandía, melón, pepino, garbanzo y cártamo; en tanto que para H. virescens reportó 23 hospederas, atacando los mismos cultivos, con excepción de maíz y sorgo. En el estado de Sinaloa, este insecto ocupa el tercer lugar en orden de importancia económica en el cultivo de tomate y el daño en fruto varía del 15 al 20%, si no se controla en forma efectiva.

Descripción morfológica, biología y hábitos

El adulto de H. zea es una palomilla de color pajizo, mide de 25 mm de largo y de 35 mm a 40 mm de expansión alar; alas anteriores de color pajizo a verdoso, pardo, con una mancha oscura en la parte central; las alas posteriores son pálidas, con los márgenes oscuros. H. virescens se reconoce por tener las alas anteriores de color verde amarillento a pálido, con tres bandas oblicuas claras; alas posteriores plateadas, con los márgenes oscuros y los bordes con pelos de color café; mide de 27 a 37 mm de expansión alar.

El huevecillo es semiesférico, ligeramente aplanado en la punta y tiene estrías longitudinales, mide aproximadamente 1.0 mm de diámetro. Recién puesto es blanco cremoso y 24 horas después posee un anillo café rojizo, antes de eclosionar cambia a gris oscuro.

Las larvas de las dos especies son muy parecidas y difíciles de diferenciar en los primeros instares, y es del tercer instar en adelante en que se pueden separar mediante la ayuda del microscopio. H. virescens tiene espinas microscópicas en los pináculos cerdígeros I y II, del primero, segundo y octavo segmentos abdominales; además, en la parte interna de la mandíbula posee un retináculo oscuro, en forma de peine; en H. zea no se presentan estas características. Las larvas completamente desarrolladas miden de 28 a 37.5 mm de longitud y su color varía desde el verde claro hasta el café,  negro, marrón, rojizo, anaranjado, amarillo, etcétera; tienen franjas claras y oscuras a lo largo del cuerpo. La pupa es de color café y mide aproximadamente 2.0 cm de longitud.

El vuelo, apareamiento, oviposición y alimentación del adulto ocurren durante el crepúsculo y en la noche. El huevecillo es depositado de uno en uno, de preferencia en las hojas terminales; en tomate éste se ha encontrado con más frecuencia en la hoja inferior inmediata donde la planta tiene más flores abiertas, el 60% de las veces fue depositado abajo del primero o segundo racimo floral más alto; el 95% de los huevecillos se encontraron en el haz de las  hojas y el 5% restante en el envés de las mismas. La hembra en toda su vida deposita entre 500 y 3,000 huevecillos, con un promedio de 1000, el periodo de incubación del huevecillo es de dos a ocho días. La larva pasa por cinco o seis instares y requiere para ello entre 18 y 30 días. Es de hábitos caníbales. La pupa se encuentra en celdas subterráneas, a profundidades de 7.5 a 12.5 cm, de donde emerge el adulto entre los 10 y 25 días, aunque este periodo puede ser prolongado en tiempo de frío.

El desarrollo de huevecillo hasta adulto depende principalmente de la temperatura y de la planta hospedera, requiere 30 días a mediados de verano y periodos mayores a principios de primavera o finales de otoño, presenta variasgeneraciones al año.                                                                                           

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Daños

 

El daño más importante es causado por la larva, la cual en presencia de frutos de tomate y chile penetra inmediatamente a estos. Normalmente se encuentra una larva por fruto debido al hábito canibalístico que tiene. El principal daño se debe  las cavidades que produce en los frutos, dejando abundantes heces fecales y restos de exuvia, lo que facilita la entrada de microorganismos (hongos y bacterias), y de larvas de dípteros, que son los causantes de las pudriciones acuosas de los frutos. H. zea normalmente completa su desarrollo en uno o tres frutos y contrasta notablemente con S. exigua que ataca 10 o más frutos, debido a que normalmente sólo introduce la mitad anterior del cuerpo por una o más veces y en algunos casos únicamente causa un daño leve en la epidermis del fruto.

En el cultivo de tomate se ha observado que cuando ocurren altas infestaciones de larvas antes de la formación de frutos, éstas se alimentan de las hojas más nuevas y penetran al tallo, por las axilas de la segunda y tercer hoja terminal, para barrenarlo, lo que provoca la muerte de los brotes en crecimiento. En el cultivo de chile las larvas de los primeros instares se encuentran dentro de la flor, y se alimentan de sus estructuras internas, y se pueden confundir con las de gusano cogollero S. frugiperda.

Monitoreos y umbrales de acción

Los muestreos se deben empezar al iniciar la floración. Los huevecillos de H. zea se puede monitorear de manera económica y eficiente muestreando la hoja inferior inmediata donde la planta tiene más flores abiertas, que es donde se ha encontrado con mayor frecuencia. El 60% de las veces fueron depositados abajo del primero o segundo racimo floral más alto. Por su parte, en 1990 se recomendó muestrear las hojas que están abajo y/o arriba del racimo floral con más flores abiertas y el umbral de acción es al encontrar cuatro o más huevecillos viables en 30 hojas. En el campo, los huevecillos viables se distinguen de los parasitados por la coloración. Son gris oscuro en el primer caso y negro brillante en el segundo. Para evaluar el porcentaje de parasitismo por Trichogramma spp. Los huevecillos se colectan e introducen en pequeñas cápsulas de gelatina y se esperan cuando menos cinco días para que emerjan las larvas, y más tiempo para que lo hagan los adultos de la avispita.

Estrategias de manejo

Prácticas culturales

Como parte de estas prácticas, los barbechos destruyen gran cantidad de pupas invernantes. Se recomienda eliminar los restos de la cosecha una vez terminada esta labor. La siembra de alfalfa en bandas intercaladas con tomate, aunado a las condiciones de temperatura y humedad favorecen la reproducción y desarrollo de enemigos naturales, como depredadores, parasitoides y entomopatógenos.

Control biológico natural e inducido

Dentro de los insectos entomófagos que predan larvas de Heliothis spp, se encuentran: chinche pirata, Orius spp. (Anthocoridae); chinche ojona, Geocoris spp (Lygaeidae); chinche pajiza, Nabis spp. (Nabidae); catarinitas, Hippodamia convergens, Cycloneda sanguinea, Coleomegilla maculta (Coccinelidae); larvas de Chrysoperla spp.(Chrysopidae), escarabajo Collops sp. (Malachiidae) y pájaros.

Como parasitoides de Heliothis spp se reportan los himenópteros Trichograma minutum y T. pretiosum (Trichogrammatidae) que atacan huevecillos; mientras que de larvas destacan Cardiochiles croceipes, Meteorus autographae, Apanteles marginiventris, Bracon platynotae, Pristomerus spinator, Microplitis croceipes (Braconidae), Euplectrus sp. (Eulophidae), Campoletis sp, Hyposoter exiguae (Ichneumonidade) y los díperos Winthemia quadrisputulata Eucelatoria armigera, Lespesia archippivora y Archytas sp. (Tachiniidae). Los huevecillos son parasitados en forma natural por avispitas del género Trichogramma y para incrementar el grado de parasitismo en el campo se pueden hacer liberaciones de este parasitoide. En el sur de California, el gusano del fruto en tomate para consumo en fresco se controló con una aplicación semanal de B. thuringiensis var Kurstaki y dos liberaciones semanales de T. petriosum.

En Sinaloa, el parasitismo natural causado por T. pretiosum es bajo (menos del 30%) en diciembre y enero, se incrementa (más del 45%) en febrero, para alcanzar los niveles más altos (70 a 100%) durante marzo, abril y mayo. Sin embargo, éste se reduce hasta en un 50% debido al uso excesivo de pesticidas. El porcentaje de parasitismo se puede recuperar con liberaciones semanales de 300,000 avispitas por hectárea. En estudios realizados en cuatro localidades de Sinaloa, para determinar el porcentaje de parasitismo en huevecillos de gusano del fruto en tomate, se encontró que el promedio de parasitismo en el área de Los Mochis y Batamote fue de 30%. En Bamoa de 60%; mientras que en Las Moras alcanzó 80%. T. pretiosum tuvo preferencia por los huevecillos de un día de edad. Ocho liberaciones de Trichogramma sp en el cultivo de tomate alcanzaron 78.7% de parasitismo en huevecillos de gusano del fruto. El nivel de daño de frutos cosechados fue de 0.16%.

Un control efectivo contra larvas de gusano del fruto se puede lograr con productos comerciales a base de B. thuringiensis aplicados oportunamente, los cuales causan de 40 a 60% de mortalidad de larvas y no interfieren con la acción de enemigos naturales. El número de larvas de Heliothis spp y los daños en frutos de tomate se redujeron significativamente, en un sistema de manejo biorracional donde se hicieron siete aplicaciones de B. thuringiensis (Javelin y MVP), dos de extracto de neem (Neemoil) y una de spinosad (Tracer).

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Control químico

El control químico se debe iniciar antes de que las larvas penetren los frutos y/o sus estructuras, ya que si lo hacen es más difícil poner en contacto el insecticida con la plaga, o bien contaminar el alimento que ingiere la larva una vez que penetra. El control con insecticidas químicos se debe hacer cuando las aplicaciones de los productos biológicos y la acción de los enemigos naturales no son suficientes para reducir y mantener por bajo del umbral de acción esta plaga. Algunos de los insecticidas autorizados por la Dirección General de Sanidad Vegetal (DGSV) de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en México y por la Environmental Protection Agency (EPA) en Estados Unidos, registrados para aplicarse en tomate y chile contra larvas de S. exigua son: fenvalerato, permetrina, clorpirifos y metomilo, todos ellos son tóxicos, en distinto grado, para la fauna benéfica. Si las aplicaciones se hacen por las tardes estos tienen un mayor efecto sobre palomillas. Recientemente ambas dependencias autorizaron en dichos cultivos el uso de insecticidas de bajo impacto ambiental como spinosad, tebufenozide y algunos derivados del neem.

En estudios realizados en el valle de Culiacán, Sinaloa, durante la temporada hortícola 2007-2008, se redujo a menos del 1.0% el daño causado por Heliothis spp en frutos de tomate, donde se hicieron mezclas con rotación de los insecticidas siguientes: endosulfan, permetrina, clorpirifos, esfenvalerato, metamidofos y deltametrina. En el testigo absoluto los daños en frutos fueron ligeramente superiores al 5%. HC

Roberto Gastélum Luque, Facultad de Agronomía de la UAS