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Nuevos esquemas de organización bajo agricultura Protegida en México

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En diversas regiones de México, el crecimiento exponencial de la agricultura protegida está relacionado con políticas públicas, orientadas a subsanar el retraso económico de las zonas rurales del país.

Sin embargo, no todos los proyectos han tenido éxito. Al principio, la estrategia gubernamental estuvo más enfocada a apoyar aisladamente pequeños productores, lo que en su momento se conoció como invernaderos de traspatio (superficies menores a 5000 m2). Pero por la falta de reinversión, conocimiento de mercado, capacitación, etc., estuvieron destinados al fracaso. Hoy en día cerca del 60% de las casi 3500 hectáreas apoyadas por el Gobierno Federal entre el 2006 y el 2009 están en completo abandono.

Vale la pena mencionar que el crecimiento acelerado en México de la producción en agricultura protegida inició a finales de 1999. En este año habían establecidas 721 hectáreas. A finales del 2015 se estiman cerca de 25 000 hectáreas de acuerdo con estimaciones de la Asociación Mexicana de Agricultura Protegida, A.C. (Amhpac). Un crecimiento del 3,367%.

En el trabajo de campo realizado por el autor entre el 2009 y el 2010, se identificó que los productores con superficies menores a las cinco hectáreas, que incursionan por primera vez en la producción de hortalizas bajo cubiertas plásticas, pasan mínimamente por cuatro fases, antes de poderse integrar completamente al mercado internacional.

DIAGRAMA 1

Si consideramos el incremento de la competitividad de los productores, como resultado de una gráfica, podemos identificar cuatro fases claramente diferenciadas. El eje “X” estaría representado por la cantidad de hectáreas y el tiempo que se mantengan en el mercado y el eje “Y” estaría representado por el nivel de calidad y rendimiento de la producción (Diagrama 1). De esta forma, en la medida que se incremente el tiempo de operación y la superficie en agricultura protegida de una empresa, se incrementará la calidad y el rendimiento de sus unidades productivas. Por supuesto, siempre y cuando se desarrollen algunos puntos claves en cada una de las fases identificadas.

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Las cuatro fases del desarrollo

La fase 1 es cuando el productor inicia su operación agrícola de forma individual. Su objetivo es comercializar la producción en el mercado local, y su principal reto es adaptarse tecnológicamente a la producción bajo cubiertas plásticas.

La fase 2 es cuando otros productores de la misma región empiezan a producir también bajo agricultura protegida, pero tienen la iniciativa de integrarse por medio de una organización agrícola ya existente o mediante la figura legal de los sistemas producto. En este punto, un grupo de productores puede aspirar a llegar al mercado nacional, como son las centrales de abasto de las grandes ciudades: Distrito Federal, Monterrey o Guadalajara.

Esta fase es obligada para sobrevivir en el mercado. Muchas de las unidades de agricultura protegida que hoy están abandonadas, fueron por la falta de integración de la región en donde se hallan establecidas.

En la fase 3, los productores integrados empiezan a crecer en infraestructura. Por ejemplo, con la instalación de un empaque comunitario con el que inician sus primeros embarques al mercado de exportación; desarrollan sus procesos de buenas prácticas agrícolas y de manufactura, y obtienen las primeras certificaciones en inocuidad.

En la fase 4, la actividad exportadora se desarrolla plenamente. Los productores se especializan en los cultivos que demanda el mercado y desarrollan su etiqueta de reconocimiento incursionando a la etapa de diferenciación. La empresa está en plena maduración para mantenerse en el mercado y competir con otras empresas exportadoras.

En este punto, las empresas dejan de producir variedades de hortalizas convencionales (tomate bola o Roma, chile bell verde y pepino de mesa), y comienzan a producir cultivos de especialidades: tomate cherry y uva, chile bell de color naranja y amarillo, pepino europeo y persa, etcétera.

Nuevos esquemas de organización

Otro aspecto que se ha modificado en la configuración hortícola nacional con el incremento de los invernaderos es el nivel de organización que están alcanzando algunas regiones. Al interior de los estados se han creado nuevos organismos de productores promovidos por el crecimiento de la producción en invernadero y apoyados por los sistemas producto.

Este es el principal aspecto que los productores nuevos en agricultura protegida tienen que desarrollar para sobrevivir en el sector: es la parte primordial de la fase 2.

El desarrollo de una organización ayuda a los productores para pasar de operaciones individuales y dispersas, a lograr una consolidación que les permita imprimir un sentido empresarial y un valor agregado a su producción, por medio de acciones comunitarias que generen economías de escala.

Tipos de integración

La estrategia de los pequeños productores en México para establecer con éxito nuevas zonas de producción de hortalizas bajo agricultura protegida, está encaminada a dos tipos de proyectos: clúster social y empresarial.

Clúster social. Está integrado por unidades de producción menores a una hectárea. Los propietarios son pequeños productores. La capacitación es estandarizada y se realiza grupalmente en coordinación con los gobiernos estatales; cuentan con empaque comunitario y la comercialización se realiza integradamente.

En el caso de este tipo de proyectos, la tendencia es trasladarse a las zonas cercanas. El grado de marginación asegura mano de obra. La falta de industrias garantiza agua disponible, el clima es benigno en primavera-verano con temperaturas templadas y la humedad relativa es adecuada para la producción de hortalizas.

DIAGRAMA 2

Existen algunos proyectos donde la totalidad de la inversión corre a cuenta de los gobiernos estatal y federal. Las naves de producción generalmente son de 2500 m2; se entregan a familias que reciben un salario semanal por operarlo y participan de utilidades por la venta de la cosecha.

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Algunos ejemplos de clúster de tipo social son: Hortimor en Morelos, Tecnoparque Sandía en Nuevo León, Hidroponia Maya en Quintana Roo y Nuevo Juan de Grijalva en Chiapas.

b) Clúster empresarial. Está integrado por agricultores medianos o grandes, o por empresas nacionales o extranjeras, generalmente con experiencia en el sector hortícola. Cuando están compuestas por varios productores, las unidades de producción individuales son superiores a las 10 hectáreas; cuentan con personal técnico propio y comercializan de manera individual o grupal, dependiendo de la capacidad de infraestructura de cada uno de sus integrantes.

En el caso de este tipo de proyectos empresariales, los gobiernos estatales han desarrollado parques agrotecnológicos con el objetivo de atraer grandes inversiones de capital nacional o extranjero. Les conceden apoyos gubernamentales para infraestructura, beneficios fiscales y, en algunos casos, hasta la donación de terrenos para el establecimiento de las unidades de producción con la intención de generar fuentes de empleo. Algunas empresas realizan inversiones tan cuantiosas que los gobiernos estatales les conceden todos estos beneficios a una sola empresa y no a un clúster.

Algunos ejemplos de clúster de tipo empresarial son: Agropark en Querétaro, Invernaderos Tula en Tamaulipas y Proyecto Nayasur en Nayarit.

Los nuevos centros de producción de hortalizas están ganando competitividad. Los clústeres y las empresas comunitarias están obteniendo un lugar en el mercado; lo están conservando y ampliando con la calidad de los productos y servicios en el mercado nacional e internacional.

M.C. José Raymundo Elizalde Castelo Director de Eleven Rivers Agricultores Asociados