Jueves, Julio 24, 2014
   
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Estrategias para el manejo del picudo o barrenillo del chile

picudochile1aTanto en chile dulce como en picante

El picudo del chile (Anthonomus eugenii Cano Colepotera: Curculioni-dae) es originario de México y fue descrito de especímenes colectados en Guanajuato. Este insecto constituye una de las plagas más importantes de este cultivo en el país. picudochile1

El insecto se dispersó de México a Texas, Nuevo México, Arizona, California, Florida y Georgia (Estados Unidos). Muy ocasionalmente se le puede encontrar a latitudes mayores.

En América Central se ha reportado en Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Puerto Rico.

En México se encuentra presente en casi todas las regiones productoras de todo tipo de chile y los mayores daños los causa en Guanajuato, Zacatecas, San Luis Potosí, Jalisco, Durango, Nayarit, Oaxaca, Chihuahua, Veracruz, Sonora y Sinaloa.

La importancia de esta plaga se debe al impacto económico que provoca, tanto en chile dulce como en picante.

Se estima que en Estados Unidos existen aproximadamente 47 mil hectáreas de chile susceptible al ataque de picudo y que se pierden anualmente alrededor de 20 millones de dólares a causa de esta plaga.

En 1985, se publicó que en México el insecto provocaba pérdidas por más del 75% de la producción, mientras que en 1991 se señaló que en México no existía información suficiente sobre su impacto económico, pero debido a que es la plaga que más daño causa a este cultivo, las pérdidas podrían ser mayores que en Estados Unidos.

En Sinaloa, durante los últimos cinco años, el picudo del chile ha ocasionado cuantiosas pérdidas en la producción de chile dulce en el valle de la Cruz de Elota y de picosos en la zona de Rosario y Escuinapa; recientemente esto ha ocurrido en los valles de Culiacán, Guasave y de El Fuerte.

En trabajos experimentales realizados en el valle de Culiacán, Sinaloa (durante 2007 y 2008), se encontró 100% de pérdidas de frutos de chile serrano en parcelas sin tratar con insecticidas, en abril y mayo.

La ausencia de frutos ocurrió porque durante este periodo hubo poblaciones muy altas de adultos y éstos se alimentaron de los botones florales, con lo que impidieron la floración y el amarre de frutos.

Según estimaciones de algunos técnicos y productores de chile bell pepper en La Cruz, Elota, Sinaloa, durante la temporada 2008-2009, los daños de esta plaga en frutos al momento de la cosecha oscilaron alrededor del 15% en algunos cortes, aún con el uso intensivo de insecticidas.

A estas cifras hay que agregarles las pérdidas ocasionadas por el desprendimiento de los botones y frutos dañados por la plaga.

La problemática ha inquietado a productores de este cultivo, técnicos, asesores y a las autoridades fitosanitarias estatales, a tal grado que ya es considerada como una emergencia fitosanitaria por las pérdidas cuantiosas que provoca y por el notable incremento en los costos de producción que involucra su control, además del impacto ecológico causado por el uso intensivo de insecticidas.

Descripción morfológica

El adulto mide entre 2.5 y 3 milímetros de largo y de 1.3 a 2 milímetros de ancho.

Recién emergido es de color café-rojizo y después de dos a tres día cambia a gris o negro, su cuerpo está cubierto con una fina pubescencia (escamas) amarilla, principalmente en el pronoto y élitros.

Su cabeza se prolonga hacia delante, a manera de un pico largo curvo (rostrum); en el extremo se encuentran las piezas bucales, má largas que la cabeza y el tórax.

Tiene una espina sencilla en la mitad del fémur anterior, característica que lo distingue de otras especies.

La hembra se diferencia del macho porque tiene el pico más delgado y ligeramente más largo, aunque en general es menos puntiagudo más brillante.

El huevecillo es ovalado y mide 0.53 milímetros de longitud y 0.1 de diámetro; recién ovipositado es blanco aperlado y posteriormente cambia a amarillo; el corión es liso en apariencia, brillante, flexible y un poco duro.

La larva es ápoda, blanca (recién emergida); completamente desarrollada es cilíndrica, ligeramente curvada, robusta, reducida en la parte anterior y ancha en la posterior; posee microespinas incospicuas (asperites).

Tiene la cápsula cefálica esclerosada, de color amarillo claro, más ancha que larga; el décimo segmento abdominal tiene forma de verruga, con abertura anal larga, en su desarrollo máximo mide aproximadamente 6 milímetros de longitud.

La pupa es exarata, con el rostrum muy notable; mide de 3 a 4 milímetros de longitud, con alas, patas y pico parcialmente desarrollados; recién formada es blanca-cristalina y al madurar cambia a café-amarillo.

En la cabeza y en la parte lateral y apical del abdomen tiene sedas largas y fuertes.

Biología y hábitos

El apareamiento y oviposición empiezan a los dos o tres días después de la emergencia del adulto.

En una temporada es posible tener de tres a seis generaciones y si en la primavera y otoño se traslapan cultivos de esta hortaliza, el número de generaciones se incrementa.

Este insecto tiene un intervalo de acción limitado a áreas donde pueda encontrar hospederas alternantes en ausencia del cultivo de chile.

El tiempo de vida y el número de generaciones al año se determina principalmente por la disponibilidad de hospederas y por la temperatura.

Las hembras ovipositan posiblemente la mayoría de los huevecillos durante el día y evitan botones florales donde previamente han ovipo-sitado otras hembras, para evitar la competencia entre larvas.

Prefieren frutos de 1.3 a 5 cm de diámetro.

Cuando la oviposición ocurre en frutos, dos o más adultos pueden utilizar el mismo, lo que explica la constante emergencia de adultos en frutos infestados.

En 1992 se señaló que las hembras depositan seis huevecillos por día y ovipositan un promedio de 340 huevos durante su vida, el periodo de oviposición es de más de 30 días en promedio.

Los huevecillos se encuentran insertados en botones florales y frutos; eclosionan en tres o cinco días.

Las larvas nacen dentro de estos órganos fructíferos, se alimentan del polen tierno, de la placenta y semillas del fruto hasta completar su desarrollo.

Pasan por tres instares en un periodo de 13 a 17 días.

El tiempo para el desarrollo de la larva es de 1.7, 2.2 y 8.4 días para el primero, segundo y tercer instar, aunque en el último pasa por una fase de prepupa y requiere de 4,9 días, por lo que la larva únicamente necesita alimento durante 7.4 días.

La pupa se encuentra dentro del botón floral o del fruto y requiere de tres a seis días para transformarse en adulto, que tarda entre cuatro horas y cuatro días para emerger.

Esta especie tiene un ciclo de vida de 21 a 25 días desde la oviposición a la emergencia del adulto, lo que depende de la temperatura y humedad relativa, lo favorecen las temperaturas cálidas y alta humedad.

En clima caluroso, una generación puede completar su ciclo en días.

Algunos estudios indican que bajo condiciones normales de clima y con alimento disponible la longevidad de los adultos es de tres meses, mientras que en ausencia de alimento su longevidad es de una a tres semanas.

Daños

El adulto comienza a alimentarse inmediatamente después de emerger, lo hace en botones florales, flores y frutos tiernos; en ausencia de éstos puede comer hojas tiernas (yemas terminales).

Cuando las densidades de adultos son muy altas no se forman frutos porque los picudos destruyen por completo los botones florales inclusive pueden detener el crecimiento vegetativo de la planta al alimentarse de las yemas terminales.

El daño principal es causado por la alimentación de las larvas, que lo hacen dentro de botones florales y frutos en desarrollo; en el primer caso se alimentan del polen tierno y cuando atacan frutos lo hacen inicialmente del pericarpio y después de la semilla y placenta, según el tipo de chile.

En frutos atacados por larvas se observa en el exterior una pequeña invaginación oscura y en el interior aparece una mancha necrótica que circunda el área donde se encuentran las semillas.

Los botones florales y frutos dañados se tornan amarillos y después se desprenden de la planta; también puede ocurrir la maduración prematura y la producción de frutos deformes.

Normalmente, los botones florales y frutos atacados caen al suelo, donde los adultos perforan con el rostrum la pared para salir, alimentarse y de esta manera continuar con la siguiente generación.

Factores que favorecen el incremento de las poblaciones de picudo en las regiones productoras de chile en Sinaloa.

  • Destrucción incorrecta e inoportuna de las socas.

En los últimos años, a raíz de la problemática causada por mosca blanca, la mayoría de los productores de hortalizas aplica herbicidas al follaje o fumigantes al suelo para quemar las plantas abandonadas.

Esta práctica es muy efectiva contra insectos que se alimentan del follaje, sin embargo, en el caso del picudo A. eugenii en el cultivo de chile resulta poco efectiva porque los huevos, larvas y pupas completan su desarrollo en los botones florales y frutos ya infestados que permanecen en la planta aún después de quemada, con lo que logran que el insecto se transforme en adulto y emigre en altas poblaciones a otros cultivos de chile o a la periferia de la parcela y montes aledaños, donde hay malezas hospederas que proporcionan refugio, alimento y su reproducción.

Para corroborar lo anterior, se efectúa un trabajo en La Cruz, Elota en abril y mayo de 2009; donde las plantas de chile bell pepper abandonadas (presentes en dos tramos de surco de 15 metros de longitud) se quemaron con el herbicida gliyfosato y se cubrieron con malla.

Se colocaron tres trampas con feromona de agregación y atrayente alimenticio, que se han revisado tres veces.

Durante las primeras tres semanas después de establecida la investigación se han capturado 214 adultos de picudo, lo que da una estimación de 41 mil 373 picudos sobrevivientes por hectárea; este trabajo actualmente sigue en proceso.

Por otro lado, en relación al tiempo de destrucción de la soca, en muchos de los casos ésta no es destruida, si no hasta después de varios días, lo que permite que el adulto tenga alimento y continúe ovipositando en botones florales y frutos tiernos, al mismo tiempo que los inmaduros presentes en las plantas sin destruir continúan su desarrollo hasta transformarse en adultos, con lo que se incrementan las poblaciones que van a migrar al final de la temporada.

El 21 de abril se colectaron y se confinaron los frutos con síntomas de ataque de picudo y todos los botones florales pepper presentes en ocho plantas de chile bell pepper abandonadas y sin quemar.

Durante las primeras tres semanas emergieron 217 adultos de los frutos confinados cortados de las ocho plantas, con lo que se estima una población extremadamente alta por hectárea. Esta investigación también continúa.

  • Sobrevivencia de altas poblaciones en hospederos alternos abundantes en ausencia del cultivo.

En las principales zonas productoras de chile en Sinaloa, los adultos migran a mediados de la primavera, de los cultivos abandonados a las malezas hospederas de la periferia y de las parcelas aledañas, donde se alimentan y reproducen.

Después pasan a los matorrales, donde pueden refugiarse para sobrevivir y reproducirse en el verano en las hospederas alternas que se desarrollan durante las lluvias.

Las poblaciones más altas de adultos capturadas en trampas con feromonas de agregación y atrayente alimenticio (colocadas en la periferia de los campos con chile en La Cruz, Elota, Sinaloa) se registran entre el 24 de mayo y el 21 de junio, con promedios que oscilan entre 30 y 120 picudos por trampa.

La mayor captura ocurrió en la última semana de mayo y la primera de junio.

Por otro lado, en 2007 se encontró que la mayor captura de adultos se detectó durante junio, con una clara tendencia a disminuir su incidencia.

Entre la segunda quincena de mayo y la segunda quincena de agosto el promedio de picudos osciló entre 15 y 62 adultos por trampa, con lo que alcanzaron la mayor captura durante la segunda quincena de junio.

Como es de esperarse, a finales de verano y principios de otoño migran altas poblaciones de adultos sobrevivientes a los primeros cultivos de chile establecidos en septiembre, donde inicialmente se alimentan de las yemas terminales de las plántulas de chile y cuando inicia la formación de botones florales se alimentan y ovipositan en éstos, donde muchas veces pasan inadvertidos y se establece la primera generación fundatriz.

La sobrevivencia y reproducción del insecto se favorece por la presencia de una diversidad de hospederas silvestres que se desarrollan durante el verano con las lluvias.

En un estudio de 2002 se encontraron cinco hospederas del picudo del chile en la Cruz de Elota, todas de la familia de las solanáceas y del género Solanum.

Las especies registradas fueron chiquelite o hierba mora (Solanum nigrum L.), duraznillo o huevo de gato (S. rostratum Dunal), sacamanteca (S. madrense Fernald), mala mujer (S. tridynamum Dunal) y (S. axilifolium Rose).

De las hospederas señaladas, se comprobó que el insecto se reproduce en ellas, con excepción de S. rostratum, pues se confinaron frutos dañados y se obtuvieron adultos del picudo del chile.

En 1987 se encontró en Florida (Estados Unidos) que A. eugenii se alimenta y puede ovipositar en hierba mora (S, americanum); en esta planta el insecto puede reproducirse durante siete meses (de febrero a agosto) en esa región.

Esta situación posiblemente sea muy parecida en Sinaloa, pues esta maleza es muy abundante durante la mayor parte del año en casi todas las regiones productoras de chile.

En un estudio de campo en Florida, en 1992 se registraron 20 especies de solanáceas como hospederas de A. eugenii, entre las más aceptadas se encontraron la hierba mora (Solanum nigrum L.), berenjena (S. melongena L.), mala mujer (S. rostratum Dunal), belladona (S. americanum Mili.), trompillo (S. eleagnifolium Cav.), tomatillo (Physalis spp.) y Capsicum spp.

En 1991, un estudió dio como resultado que el insecto no completa su ciclo biológico en las solanáceas silvestres S. eleagnifolium y S. rostratum, pero que sí se alimentan de ellas.

  • Tolerancia y/o resistencia a insecticidas.

En 2002 se realizaron bioensayos en laboratorio para determinar la susceptibilidad del picudo del chile a varios insecticidas en Culiacán, Sinaloa.

Las poblaciones colectadas en las parcelas sometidas a estudio presentaron cierto grado de tolerancia a los insecticidas Azinfós metílico y Malation, con respecto a una colonia de picudos procedente de Ojinaga, Chihuahua, considerada susceptible.

La población de la parcela que se sometió a aplicaciones de Cyflutrín desarrolló una tolerancia de casi dos veces la dosis con respecto a la parcela sin tratar.

En la población de la parcela tratada en rotación de productos se registró tolerancia a Azinfós metílico.

El bioensayo propone tomar como línea base o punto de referencia los valores de 0.035, 0.052 y 0.175 microgramos por adulto, obtenidos en la parcela sin tratar para Cyflutrín, Clorpirifos etílico y Carbaril, respectivamente.

Posteriormente, en otro trabajo de 2004 se encontró un incremento en los niveles de tolerancia a Malation con adultos de A. eugenii procedentes del valle de Culiacán, Sinaloa, pues la dosis semiletal (DL50)fue cinco veces más alta a los de la colonia de referencia.

En 2004 se estudió en laboratorio la respuesta a insecticidas del picudo del chile (A. eugenii) colectados en La Cruz, Elota, Sinaloa, que reportan cierta tolerancia a Malatión y Carbaril, pues las DL50 fueron 6.4 y 5.6 veces más altas que las colonias de referencia.

En esta investigación se encontró que los insecticidas más tóxicos fueron Clorpirifos etílico, Azinfos metílico y Cyflutrin, donde DL50 fue inferior a 0.012 microgramos por adulto.

En 2000 se reportó alta proporción de resistencia del picudo del chile procedente de Los Mochis, Sinaloa, a Carbaryl (325 X) y a Endosulfan (13 X), por lo que aconseja disminuir el uso de estos insecticidas para el control de dicha plaga.

Es posible que actualmente las fallas en el control de algunos insecti-das se relacionen con el incremento en los niveles de tolerancia a los mismos, ya que los productos antes señalaos y otros (Oxamil, Tiamethoxam. Criolita, etcétera) se siguen aplicando intensivamente contra la plaga en Sinaloa, por lo que la presión de selección continua incrementándose.

  • Relajamiento en el control por el cambio en el patrón de uso de insecticidas.

En los últimos años se ha incrementado el uso de insecticidas selectivos (Avermectina, Cyromazina, Buprofezin, Benzoato de emamectina, Spiromesifen, etcétera) contra el resto de las plagas que atacan el cultivo de chile.

La mayoría de estos productos no tiene ningún efecto contra el picudo del chile, en tanto que los insecticidas de amplio espectro aplicados anteriormente contra el resto de las plagas sí tenían cierto efecto contra el insecto.

picudochile2Por otro lado, es evidente que también se ha intensificado el uso de productos biorracionales, como extractos vegetales, entomopató-genos, etcétera, debido a la imperiosa necesidad que se tiene de cuidar los ecosistemas y la salud del hombre.

Sin embargo, el uso de algunos de estos productos ha mostrado resultados erráticos e inconsistentes contra esta plaga a nivel experimental, como lo demuestran diversos autores.

En una investigación efectuada en el año 2000 se realizaron ocho aplicaciones de Beauveria bassiana, Clorpirifos etil y Cyflutrin contra picudo del chile en el valle de El Fuerte, Sinaloa, donde se encontraroi 4.3, 2 y 1.9% de frutos de chile dañados por la plaga.

En 2002 se realizó un trabajo para el manejo de las principales plagas del cultivo de chile en La Cruz, Elota, Sinaloa, donde durante todo el desarrollo del cultivo de chile se efectuaron 12 aplicaciones de Metarrhizium anisopliae, cuatro de Beauveria bassiana, 19 de extracto de ajo, 17 de Azadirachtina, 14 de extracto de pescado, cinco de Verticillium lecani y 21 liberaciones de Catolaccus hunteri en el tratamiento biorracional, para comparar con el químico convencional y con un testigo absoluto.

Esta investigación reportó que el mejor tratamiento contra picudo del chile fue el convencional, seguido del testigo absoluto y finalmente el biorracional.

En el sexto mes de evaluación se encontraron 9.87 adultos por 20 plantas en el biorracional y 8.06 y 0.56 adultos en testigo y convencional, respectivamente; mientras que en el séptimo mes hubo 45.25, 11.62 y 9.43 adultos en 20 plantas en los tratamientos biorracional, convencional y testigo, respectivamente.

En otro trabajo realizado en el valle de El Fuerte, Sinaloa, en 2004 se efectuaron siete aplicaciones de diversos productos biorracionales para el control de picudo del chile.

En este estudio se encontraron 2.5, 2.25, 2.1 adultos en 30 terminales fructíferas donde aplicaron B. bassiana (2 litros por hectárea), M. anizopliae (2 litros por hectárea) y extracto de nim (7.5 kg por hectárea, con dos horas de extracción), comparado con 1.75 y 0.62 adultos de la mezcla M. anisopliae (2 kg por hectárea) más Malatión (1 litro por hectárea) y Malatión (1.5 litros por hectárea), respectivamente.

Otro problema que se está presentando con los insecticidas convencionales es la presencia en el mercado de diversas marcas comerciales para un mismo ingrediente activo, que en muchos de los casos no garantizan su calidad ni eficacia para el control de ésta y otras plagas que atacan los cultivos en la región.

En muchos de los casos, el productor y/o el técnico seleccionan estas marcas por el bajo costo o por otras circunstancias y si éstas no se formulan correctamente ni en la concentración deseada es de esperarse que el resultado no sea satisfactorio.

Monitoreos y umbrales de acción

Antes de iniciar el planteo se recomienda que en las áreas adyacentes a la parcela se coloquen trampas amarillas con pegamento, feromonas de agregación y atrayente alimenticio, para detectar oportunamente las zonas de mayor incidencia de adultos y efectuar medidas eficientes de control.

En cultivos establecidos, la mayoría de los autores señalan que el muestreo debe iniciar al inicio de la floración y se basa en los conteos visuales de adultos encontrados en las yemas terminales de las plantas (extremos de las ramas donde se encuentran las hojas recién emergidas, botones florales, flores o frutos recién cuajados).

Los conteos se deben efectuar preferentemente durante las primeras cuatro horas de la mañana y dos veces por semana (lunes y jueves) para dar oportunidad de conseguir y aplicar los productos.

Si consideramos que los primeros adultos pueden llegar al cultivo de chile recién plantado y alimentarse de las hojas para posteriormente ovipositar en los primeros botones florales, es conveniente iniciar los monitoreos durante la primera semana de establecido el cultivo y, en caso de detectar los primeros adultos colonizadores, tomar las medidas fitosanitarias pertinentes.

Los patrones de agrupación en agregados del picudo del chile en campo hacen su localización más difícil.

Se recomienda revisar el cultivo entre la 6:00 y 10:00 horas de la mañana, debido a que más tarde los adultos se esconden.

Además, un cultivo se debe explorar durante un mínimo de media hora, si se encuentra un picudo en menos tiempo las medidas de control se justifican.

El insecto se presenta con mayor frecuencia en los márgenes del cultivo, por lo que se recomienda realizar los muestreos en los alrededores para tener una mejor idea del grado de infestación.

Los adultos, por lo general, se encuentran en los mismos lugares muestreados cada semana, es importante localizar estas áreas de mayor incidencia para determinar el tipo de control.

Los métodos para detectar la actividad del picudo incluyen inspeccionar las yemas terminales o grupos de yemas, utilizar trampas amarillas para adultos, hacer conteos directos de adultos con inspección de plantas completas y buscar daños por alimentación u oviposturas en las yemas

Los estudios de relación entre daño y niveles de infestación del picudo del chile indican que se pueden usar algunos de los siguientes umbrales de daño para prevenir golpes económicos: 5% de botones florales dañados.

Cuando se observa un picudo por cada 200 plantas muestreadas, al revisar dos botones por planta; si se encuentra un picudo o más en un muestreo total de 25 plantas y si se localiza un picudo en media hora de revisión continua de botones florales terminales.

Algunos investigadores estiman que el nivel de daño económico es de 0.01 adulto por planta.

El recorrido de la parcela durante el muestreo y la forma de muestrear varían notablemente aún en la misma región.

Si consideramos que el patrón de distribución de esta plaga es en agregados, es posible que la toma de muestras al azar no sea la más adecuada.

La experiencia ha demostrado que el muestreo sistemático puede ser más eficiente, pues permite una revisión más completa y homogénea de las plantas en los surcos por cada una de las tablas en las que se divide la parcela, esto ayuda a localizar más fácil los focos de infestación y a darles seguimiento.

Estrategias para el manejo integrado

  • Legal. Evitar siembras extem-poráneas, ya que las plantaciones tardías son generalmente más afectadas por esta plaga.

Para prevenir focos de infestación en la próxima temporada se deben destruir rastrojos (plantas de chile improductivas comercialmente) mediante desvares y barbecho, inmediatamente después de dar el último corte y hacer aplicaciones de insecticidas eficientes antes de iniciar su destrucción.

Es recomendable esperar dos o tres meses después de la eliminación de rastrojos antes de iniciar una nueva plantación de chile, con la finalidad de romper el ciclo de vida del picudo. También se deben evitar siembras escalonadas en una región.

El picudo del chile A eugenii es una de las plagas incluidas en la Norma Oficial Mexicana Nom-081-Fito 2001 (2002), que regula el manejo y eliminación de los focos de infestación de plagas mediante el establecimiento y reordenamiento de fechas de siembra, cosecha y destrucción de socas.

En Sinaloa, sobre todo en las zonas más problemáticas con la plaga, se debe ajustar la fecha de siembra de chile propuesta actualmente en la ventana fitosanitaria.

También se deben implementar medidas enérgicas para que las socas de primera etapa se destruyan exclusivamente mediante el desvare y barbecho, durante los primeros 15 días de abandonado el cultivo y no esperar a que se aproxime el inicio de la ventana fitosanitaria para realizarla.

  • Etológico. Esta estrategia de manejo se puede llevar a cabo mediante la utilización de trampas de color amarillo con feromona de agregación y atrayente alimenticio usadas para el monitoreo y la captura masiva en las áreas de mayor infestación, sobre todo en las zonas de refugio de la plaga.

El objetivo de la captura masiva es disminuir las poblaciones actuales en perjuicio de las próximas generaciones.

Como medida profiláctica se recomienda que al iniciar la destrucción de la soca se coloquen pancartas amarillas y la feromona de agregación, en la periferia de la parcela, para capturar la máxima cantidad de adultos que están migrando a zonas de refugio y de esta manera iniciar en la próxima temporada con una menor cantidad de adultos colonizadores.

La altura de las trampas para monitoreo no debe de ser superior a los 70 cm.

  • Cultural. Es conveniente colectar y destruir los frutos dañados, lo más frecuentemente posible, a fin de eliminar los diferentes estados biológicos del barrenillo que ahí se encuentran.

Asimismo, se considera importante la destrucción de los residuos de la cosecha y de todas las solanáceas silvestres señalada anteriormente como hospederas, con el objetivo de eliminar una buena parte de las poblaciones que sobreviven en ausencia del cultivo.

Por otra parte, el desvare y barbecho durante los primeros 15 días de haber dado el último corte es útil para destruir y enterrar los frutos infestados y reducir la emergencia y migración de adultos a las hospederas alternantes.

Los frutos dañados se pueden destruir quemándolos o enterrándolos en el suelo a una profundidad de 40 cm, o bien colocándolos dentro de bolsas de plástico transparentes y exponerlos al sol durante un día.

picudochile3En los empaques se debe colocar equipo especial para triturar toda la rezaga de chile y de esta manera destruir la plaga para evitar que se regrese al campo.

  • Biológico. En 1986 se realizaron estudios de campo en Florida sobre el control biológico del picudo del chile, que reportaron que únicamente se detectó a Catolacus hunteri parasitando a la plaga.

Esta especie fue encontrada en el interior de flores de chile tipo bell atacando larvas de último instar, en las que causó un 5% de parasitismo.

En 1992, investigadores documentaron el parasitismo en estados inmaduros de A. eugenii por C. hunteri en campos de Florida, en chile bell pepper; evaluaron la presencia de parasitoides en botones florales y frutos pequeños caídos por los daños de larvas del picudo del chile y encontraron que en parcelas experimentales tratadas con el insecticida Oxamil (con un umbral de acción de uno y dos adultos por cada 200 yemas terminales) aumentó el número de C. hunteri en frutos caídos.

El impacto de este parasitoide fue mayor en frutos menores de 2.5 cm de diámetro debido a que la barrera física del pericarpio es menor, lo que permite localizar a los huéspedes con mayor eficiencia.

El uso intensivo de insecticidas de acción amplia afectan seriamente a estos parasitoides, como se reporta en estudios de 2004, donde se encontró en el valle de Culiacán que las aspersiones periódicas (dos veces por semana) de Cyflutrin y la rotación con Azinfos metil, Clorpirifos etil, Cyflutrin, Endosulfán y Paration metílico contra picudo del chile eliminaron a Catolaccus spp. durante marzo y abril, que fue cuando se hicieron las aplicaciones.

En mayo, el parasitismo empezó a incrementarse y éste fue más notable en junio, cuando hubo 40.5 y 38.6% de parasitismo, respectivamente; en el testigo absoluto, éste fue de 64.4%.

En el valle de Culiacán y en el municipio de Elota, Sinaloa, se encontraron cinco especies de hymenópteros parasitoides de A. eugenii asociados al cultivo de chile; éstos fueron Pteromalus (=Catolaccus) hunteri (Pteromalidae), Eurytoma sp. 1 y Eurytoma sp. 2, Eupelmus sp (Eupelmidae) y Telonomus sp.

El mayor porcentaje de parasitismo por fecha de colecta se registró con P. hunteri y fue de 8.64 en el valle de Culiacán, en marzo de 2003, y 9.7 en el municipio de Elota en junio del mismo año.

El resto de los parasitoides ejercieron un parasitismo inferior al 1.5% en ambas regiones, excepto Eurytoma sp. 1 que tuvo 5.5% en el municipio de Elota.

En el norte de Sinaloa se reportan cinco especies de parasitoides atacando picudo del chile A. eugenii, éstas son: C. hunteri, Eupelmus sp. (Eupelmidae), Eurytoma sp. y Bracon sp. (Braconidae); la especie más abundante fue C. hunteri, con un parasitismo que osciló entre 1.3 y 2.4% en las dos temporadas estudiadas, mientras que el resto de los parasitoides tuvieron menos del 0.4% de parasitismo.

Los resultados obtenidos en Sinaloa muestran que el parasitoide más común y efectivo es C. hunteri; sin embargo, en general, los porcentajes de parasitismo son bajos, excepto en un trabajo realizado en 2004.

El parasitismo es más notorio al final de la temporada y cuando los cultivos de chile se abandonan, quizás porque ya no se aplican insecticidas intensivamente o ya dejaron de usarse o es probable que las temperaturas tengan efectos significativos para el establecimiento de los parasitoides, situación que debe investigarse.

A pesar de lo anterior, no  debe descartarse el uso de parasitoides dentro de un programa de manejo integrado, pero faltan trabajos de investigación que validen la eficiencia de éstos, para que sean utilizados por los agricultores.

  • Químico. Cuando las larvas del picudo del chile están dentro del fruto no se pueden controlar, por lo tanto el buen manejo de esta plaga depende del monitoreo cuidadoso de las poblaciones de adultos y de su control mediante insecticidas, antes que las hembras ovipositen.

Las aplicaciones de insecticidas deben realizarse muy temprano por la mañana o al atardecer, cuando el insecto se encuentre sobre la superficie de la planta.

Al momento de seleccionar el insecticida a usar se deben escoger productos de eficacia comprobada.

Se debe tener cuidado con el uso de estos productos porque existen reportes de que en Sinaloa el picudo del chile mostró tolerancia a varios de ellos, por lo que se sugiere hacer rotación según los grupos propuestos por IRAC.

Como   productos   biorracionales  se   encuentran   en   el   mercado repelentes a base de extractos vegetales (ajo, nim, etcétera) y animal (aceite de pescado), algunos hongos entomopatógenos (Metahizium anisopliae y Beauveria bassiana), que son utilizados por algunos productores contra esta plaga.

Se recomienda seguir evaluando la eficiencia de estos productos y valorar la participación que tienen en los programas de manejo integrado, ya que en los estudios hechos en Sinaloa la eficiencia contra esta plaga es muy limitada e inconsistente.  HC

Roberto Gastélum Luque, Miguel López Meza, Tirzo R Godoy Ángulo y Fabián Avendaño Meza
Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa

 

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